Generalmente eran llamados los nerds de la clase. Su apego a los libros se interpretaba como muestra de algún desajuste emocional; no practicaban deportes, eran solitarios, normalmente feos, usualmente gorditos, débiles, perdedores. Los otros -fuertes, decididos, deportistas- imponían su liderazgo y ganaban las peleas y las chicas. En esta construcción maniquea, los lectores o intelectuales eran feminizados, en tanto que se exaltaba la masculinización de quienes prescindían de los libros y se volcaban al mundo exterior.
Muchas novelas, películas y diversos testimonios personales registran la consolidación de este estereotipo. Las mujeres -para bien o para mal- no tuvimos protagonismo en la construcción de estos arquetipos, pues fuimos limitadas a la función de musas inspiradoras o de objetos de deseo. Pero, ese es otro tema.
En La ciudad y los perros, Mario Vargas Llosa trata de contrarrestar el arquetipo del letrado o chancón en la figura de Alberto el poeta, quien intenta sobrevivir en ese mundo de orgullosos iletrados con los recursos de una inteligencia y una sensibilidad más cercana a las de los cuatro ojos que de algún modo encarna el esclavo, sensible, generoso, pero débil y, finalmente, víctima de un mundo de machos.
Hoy en día, estas percepciones parecen haber cambiado. Los estudios sobre el desarrollo psiconeurofisiológico han demostrado que las conexiones neuronales, que son determinantes para el desarrollo del cerebro, dependen de estímulos como el de la lectura. Si no se refuerzan mediante la repetición, tales conexiones son eliminadas en un proceso denominado poda cerebral y la capacidad desaparece para siempre. La Unesco, el Banco Mundial, y muchos organismos internacionales, consideran que "la educación y la lectura se constituyen en los pilares estratégicos del desarrollo de las naciones y, por consiguiente, en una mejor posibilidad de aspirar a una vida mejor por parte de los ciudadanos". Todos los estudios coinciden en señalar que la lectura debe ser considerada prioritaria por todos los países, pues es un indicador importante del desarrollo de sus habitantes.
Pero estos son solo algunos argumentos a favor. Este lunes 24, cien escritores peruanos distribuidos en cien patios de cien colegios limeños tratarán, con sus particulares elogios -seguramente menos dramáticos y más placenteros- de convencer a padres y a estudiantes sobre las bondades de la lectura. Escritores en el patio es una original campaña patrocinada por la Biblioteca Nacional, promovida por Javier Arévalo y auspiciada por el Banco Continental, que parece haber retomado su antiguo interés por la promoción cultural.