Entre los análisis que se pueden hacer de los primeros cien días del gobierno, está el desempeño del sector empresarial, no en cuanto a sus propios negocios sino en relación con su participación política.
Lo más destacable del período es su interés creciente por la responsabilidad social. No hay entrevista en la cual el presidente de Confiep, José Miguel Morales, deje de referirse a la importancia de los asuntos sociales como un modo indispensable para construir un país viable en el largo plazo.
Como expresión de ello están los temas seleccionados para los principales eventos empresariales de este año. Confiep organizó su congreso sobre la educación, y la CADE que se realizará a fin de mes tiene un título provocador -Inclusión y desarrollo para todos, no existe nosotros con alguien afuera- y una combinación de expositores que revela el propósito de incluir a quienes no suelen transitar por dicho foro.
El entusiasmo del empresariado por los temas sociales obedece al factor Ollanta, es decir, el tremendo susto que se pegó por la posibilidad de que Humala ganara la elección y arruinara la perspectiva económica del país, incluyendo -claro está- la de sus propios negocios.
Los líderes empresariales interpretan -correctamente- que si las condiciones sociales no empiezan a cambiar, en la próxima elección Ollanta Humala parecerá un conservador frente a las opciones radicales que surgirán con posibilidad de éxito.
En el lado oscuro del balance está la dificultad que aún exhibe el sector empresarial para entender la relevancia de los fundamentos democráticos. Una expresión lamentable de ello es su respaldo a la ley de ONG con un contenido autocrático que atenta contra las libertades de asociación, contratación y expresión. Se equivocan si creen, por ejemplo, que solucionarán la conflictividad social en la minería amarrando a Conacami, pues el problema real es la pobreza.
Después de la mala experiencia con Fujimori, ya deberían saberlo. Salvo que sigan creyendo -como parece con frecuencia- que el prófugo en Santiago fue un buen presidente.