| Vie. 17 nov '06

¿Podrán domar al bravo VRAE?

Un viaje no hace una política y habrá que esperar los siguientes pasos para tener una evaluación más clara de lo que el gobierno hará en el VRAE. Cabe sí señalar como positiva la unificación del mando militar en el valle. Resaltar, también, el anuncio de que habrá un Frente Policial VRAE, para fortalecer la lucha contra el narcotráfico y la tala de madera. Asimismo es importante la decisión de combinar los esfuerzos de seguridad con los de desarrollo.

Es verdad que hubiera sido mucho mejor -y consecuente con una adecuada definición de roles entre Fuerzas Armadas y Policía, entre Defensa e Interior- que sea desde este segundo ministerio que se lidere el esfuerzo por el restablecimiento del orden interno en la zona (esté o no en emergencia) y no que lo haga el ministro de Defensa, a quien más bien le compete el ámbito externo y, solo como excepción y en apoyo a la Policía, lo interno. Es verdad que la norma ha sido que los militares estén a cargo y los Policías subordinados, pero justamente el restablecimiento de la democracia debía ayudar a enderezar las cosas. De hecho, así fue en los primeros años de Toledo, cuando desde Interior se definió una estrategia antisubversiva y se desarrollaron múltiples acciones policiales contra Sendero, entre ellas las "Operaciones Tormenta". Se estableció, igualmente, una institucionalidad civil para esas zonas, con los Comisionados para la Paz y el Desarrollo. El hecho de que los Comisionados estén totalmente ausentes en el actual diseño da una idea del paupérrimo rol que Interior cumple ahora en una tarea que debiera liderar.

El ministro Wagner pronto descubrirá que el enemigo más importante al que hace frente no es Sendero Luminoso; después de todo son solo una banda minúscula que, afortunadamente, y a diferencia del pasado, ha sido incapaz de perturbar el proceso electoral. Ni siquiera lo son los poderosos narcotraficantes que dominan la región. El peor enemigo está dentro y tiene que ver con la pasividad, desidia y corrupción de los operadores en el terreno, una vez que los flashes de los fotógrafos se apagan. Si Wagner realmente quiere avanzar en sus objetivos deberá invertir muchas energías y tiempo en el empeño.

Pero aún siendo este un camino cuesta arriba es el único que existe para acabar con Sendero. En cambio, medidas efectistas -como la ley de pena de muerte para terroristas, recién enviada al Congreso- no sirven para nada que no sea entretener por un rato a las tribunas. Ojalá que en el futuro el gobierno invierta más recursos políticos en estrategias de fondo y cada vez menos en pirotecnia política.




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