Cuando José de la Riva-Agüero decidió legar sus bienes a la Pontificia Universidad Católica del Perú (PUCP), probablemente jamás pensó que, décadas después, dicha casa de estudios iba a tener que verse enfrentada a un sector de la Iglesia, específicamente a la que lidera el cardenal Juan Luis Cipriani, por el control de sus propiedades.
Y es que el arzobispo de Lima -a través de su representante Walter Muñoz Cho, miembro de la Junta de Administración de los Bienes de Riva-Agüero- viene intentando, desde hace algunas semanas, intervenir en el manejo del patrimonio de la universidad, motivo por el cual la Católica se vio obligada a plantear un recurso de amparo para proteger su derecho a la propiedad y a la autonomía universitaria.
Hasta ayer, el enfrentamiento entre La PUCP y el Arzobispado de Lima se manejaba con cierta reserva, pero fue el propio Juan Luis Cipriani quien le dio vuelo a la noticia en su programa radial de los sábados, en RPP, donde tácitamente respaldó los pasos dados por su representante, Walter Muñoz.
El primado de la Iglesia Católica indicó que Riva-Agüero dispuso en su testamento que el rector y el delegado del arzobispo de Lima constituyeran una Junta de Administración, "a perpetuidad e insustituible", que velara por la buena administración de los bienes que legó a esta casa de estudios, y cuestionó que en 1994 se haya hecho una interpretación de sus deseos señalando que esta ya no era necesaria.
"Tengo la obligación moral de cumplir con el legado de Riva-Agüero", replicó Cipriani, tras enfatizar que esta Junta de Administración tiene que estar informada de todas las acciones y decisiones que se adopten sobre dichos bienes.
En todos los tonos, el cardenal aseguró que no le quieren quitar nada a la universidad y que el caso no tiene nada que ver con el Opus Dei ni con la autonomía universitaria. Sin embargo, el decano de la Facultad de Derecho, Javier Neves, aseguró a
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que el señor Walter Muñoz, enviado de Cipriani, ha manifestado que la Católica no podría tomar ninguna decisión sobre sus propiedades sin el visto bueno de la Junta de Administración, de la cual él forma parte.
"La posición del señor Muñoz es que la universidad no podría vender ni comprar ningún bien sin la autorización de la junta, es decir, sin su autorización, y que todas las compras y ventas que se han hecho serían indebidas porque la junta no las autorizó", comentó Neves, quien sostuvo que esa situación afectaría seriamente el derecho a la propiedad.
Precisó que, de acuerdo con el testamento, la Junta de Administración no tendría que ver con el manejo de la propiedad sino con el cumplimiento de las "mandas" que dejó Riva-Agüero y que estaban referidas a casos muy específicos como, por ejemplo, el cuidado del mausoleo de su familia en Roma.
CONTROL DEL OPUS.
Quien respondió abiertamente a este tema fue el ex presidente de la Federación de Estudiantes de la Católica, Javier Diez Canseco, quien aseguró que el objetivo de Juan Luis Cipriani es conseguir el manejo de esta casa de estudios, que tiene una política de apertura muy distinta a la que propugna el cardenal.
"Esto es, claramente, un pleito por el control del Opus Dei sobre la Universidad Católica (...). No tengo duda de que se quiere intervenir en el contenido de lo que se enseña. Lo que se quiere es ampliar la estructura educativa que ya tiene el Opus Dei en el país y tomar control sobre ella", insistió.
Diez Canseco cuestionó al arzobispo de Lima por politizar el caso, y también lo acusó de tener un comportamiento "fariseico" e "hipócrita" por decir que "desearía que este tema se quede en el ámbito jurídico" y anunciar que, "lamentablemente, empezarán las campañas mediáticas", cuando fue él quien salió a hablar sobre el tema en un medio de comunicación masivo.