Hasta el momento, el Apra había sido un simple observador de las denuncias contra parlamentarios de las otras bancadas. Los escándalos no lo alcanzaban, y el único caso concreto que le preocupaba era el pedido para suspender a su legislador puneño Tomás Cenzano, pero nada que pudiera compararse con la magnitud de los expedientes Elsa Canchaya, Ricardo Pando o Walter Menchola. Sin embargo, de acuerdo con la información proporcionada a este diario, el Apra también tendría su propia Canchaya.
De acuerdo con el dato alcanzado, la congresista Tula Luz Benites Vásquez, representante aprista de La Libertad, contrató el 1 de agosto de 2006 a Juan Carlos Cuadros Noriega, un militante del PAP, sin trabajo estable, quien -oficialmente- figuró en la planilla del Congreso hasta diciembre del año pasado, a pesar de que nunca recogió su fotocheck, documento de uso obligatorio para todos los servidores del Parlamento, ni utilizó el correo electrónico que este asigna a todos sus trabajadores. Fuentes de la administración del propio Palacio Legislativo confirmaron estos datos.
Cuadros Noriega fue contratado para cubrir la plaza de auxiliar, es decir, no requería título profesional, y su sueldo mensual neto era de 1,741.66 nuevos soles, además de los 500 nuevos soles que se entrega a los trabajadores por refrigerio; en total, 2,246.66 nuevos soles.
BAJO LA MESA.
Las indagaciones efectuadas refuerzan la tesis de un presunto acuerdo verbal entre Benites y su trabajador por el cual este aparecería de manera oficial en la planilla y podría hacer uso del seguro social, pero entregaría a la congresista la tarjeta bancaria correspondiente a la cuenta en la que se depositaba su sueldo y el bono de refrigerio.
Perú.21
tuvo acceso a las boletas de pago de Juan Carlos Cuadros Noriega, en las que se acredita el monto que percibía, su fecha de ingreso y el número de su código de trabajador.
Tras los datos que se nos proporcionaron, buscamos a Cuadros y lo encontramos en una de las calles de Breña. Confirmó que él aparecía en la planilla del Parlamento y dijo que no cobraba porque no tenía acceso a la tarjeta bancaria ni al código de esta. "Cualquier tema, pregúntele a la congresista Benites", manifestó y se retiró.
Un detalle que se debe tomar en cuenta es que en la boleta figura el número de la cuenta del Banco Continental en la que se depositaba el sueldo. Si el Congreso desea hacer una investigación exhaustiva e independiente, podría solicitar información a dicha entidad sobre la cuenta bancaria 001103613202001 y corroborar -como aseguró el propio Cuadros- que los retiros efectuados con la tarjeta se realizaban, principalmente, en las agencias de La Libertad. Cuadros no habría realizado viaje alguno a la cuna del aprismo desde hace más de dos años.
Este diario buscó, desde el domingo pasado, a la legisladora Benites. Su secretaria -a quien se le puso en autos sobre el tenor de la denuncia- informó que se encontraba "incomunicada" en Puerto Maldonado, en misión de trabajo.
SU VERSIÓN.
Sin embargo, anoche, alrededor de las 21 horas, y al parecer luego de que un familiar de la legisladora -quien es vocal supremo- tomara conocimiento del caso, recibimos curiosamente dos llamadas. La primera, de Cuadros, quien cambiando su versión dijo ahora que él dejó de trabajar porque se encontraba enfermo. A los minutos, fue la propia Tula Benites la que se contactó para contar la misma historia. Que su trabajador se retiró en diciembre porque estaba mal de salud (aunque reconoció que no le presentó certificado médico) y que lo volvería a contratar en los próximos días.
Al responder sobre las funciones que cumplía Cuadros en su despacho, dijo que "él entraba y salía del Congreso, me acompañaba a mis reuniones. Se ocupaba del material periodístico.", y afirmó que no sabía que no tenía fotocheck, y que en todo caso ese era un tema administrativo. Asimismo, aseveró que para las funciones que desempeñaba no era necesario que tuviera un correo electrónico.
Por la tarde, nuestras fuentes nos habían informado sobre los intentos de personas vinculadas a la citada parlamentaria de acercarse a Cuadros Noriega para llegar a un arreglo.
Este diario no ha hecho sino recoger una denuncia, contrastarla con el trabajador involucrado y presentarla con el fin de que el Legislativo -atendiendo a la propia invitación de su presidenta a la prensa para que ayude a poner sobre el tapete este tipo de casos- tome cartas en el asunto.