Censurada, golpeada y ninguneada desde las más altas esferas del poder, la libertad de expresión encontró ayer en la defensora del Pueblo, Beatriz Merino, a una de sus más firmes aliadas.
En una breve reflexión sobre la producción artística en el Perú, Merino le recordó al Gobierno que el arte no está subordinado a la política y que, en un Estado respetuoso de las libertades fundamentales, se deben tolerar distintas formas de expresión.
"Los artistas no ofenden a las instituciones. Son los líderes de estas instituciones los que en algún momento actuaron mal, violaron la ley o incurrieron en actos de corrupción y que, en estos momentos, están en la cárcel por esos delitos. Ellos son los que sí ofendieron a la nación y a las nobles instituciones que les confiaron su liderazgo", expresó.
Tras lamentar la arbitraria decisión del INC de retirar los dibujos del artista Piero Quijano de la muestra Dibujos en prensa 1990-2007, la defensora del Pueblo indicó que el arte nos recuerda aquello que debe avergonzarnos y lo que no debemos olvidar ni se debe repetir.
RESPUESTA.
En Palacio de Gobierno, luego de estar reunido por más de cinco horas y media con el presidente Alan García y con el gabinete de ministros, el premier Jorge del Castillo fue consultado sobre los comentarios de Merino y su respuesta llegó en tono despectivo y cargada de soberbia.
"En el Perú tenemos problemas tan graves, gente que se muere de hambre, como esos dos niños desnutridos que trajimos de Huánuco, tenemos temas tan grandes (que no hay tiempo) para que el primer ministro se esté ocupando de un caricaturista.
Disculpen, pero hay temas de fondo a los que yo les presto mucha más atención", subrayó.