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Sociedad | Lun. 06 DIC '04

La globalización: el problema para un reparto justo de la riqueza agrícola

VALENCIA, España, Dic 6 (AFP) - La globalización deja a las grandes transnacionales el poder sobre la agricultura, lo que genera un mayor éxodo de campesinos y la imposibilidad de acabar con el hambre en el mundo, pues la producción va sólo a quienes pueden pagarla.




"El mercado no puede acabar con el hambre porque no está hecho para cubrir necesidades, no equilibra oferta con necesidad, sino oferta con demanda", afirmó el francés Marcel Mazoyer, durante su intervención en el Foro Mundial sobre la Reforma Agraria (FMRA) que se celebrará hasta el miércoles en Valencia.








"Una sola empresa tiene el control del 80% de la producción de pescado desde su pesca hasta su distribución", afirmó Pedro Avendaño, director ejecutivo del Foro Mundial de Pescadores, en alusión a la compañía conservera Pescanova.





Avendaño, como el resto de ponentes en la conferencia "La globalización neoliberal y sus amenazas sobre la soberanía alimentaria, el acceso a la tierra y a los recursos naturales", alertan sobre estas trasnacionales, entre las que también se citó al gigante suizo Nestlé, que favorecen las concentraciones de las explotaciones en detrimento de los agricultures y pescadores artesanales.





Esta concentración y la especialización, en particular en los países desarrollados ha llevado a una caída de los precios que, junto con la liberalización de los intercambios, bloquea el desarrollo de los campesinos tradicionales, mayoritarios en los países del tercer mundo.





Los dictados de la globalización están imponiendo un modelo de producción agrícola destinado a la exportación frente a la producción dirigida al mercado interno más propio de las pequeñas explotaciones.





Esto lleva a la paradoja de que en Latinoamérica "estamos exportando productos agrícolas, digamos de lujo, y estamos importando productos básicos", dijo el ex ministro de Agricultura del derrocado gobierno chileno de Salvador Allende (1970-73), Jacques Chonchol.





En el foro, los asistentes no han dejado de clamar "reforma urgente agraria y necesaria", al tiempo que aplaudían a los ponentes.





Argentina y Brasil son citados como ejemplos de éxito exportador, pero "lo que no se dice es que al mismo tiempo se está produciendo una desaparición de la producción para el mercado interno", lo que obliga a importar productos de consumo básicos, explicó Chonchol.





Los pequeños agricultores no pueden competir con las grandes extensiones, que cuentan con el capital y la tecnología, provocando un masivo éxodo a las ciudades y convirtiéndose en mano de obra barata.





"En Europa, cada minuto desaparece un campesino y en Estados Unidos está desapareciendo la agricultura" minifundista, señaló el español Paul Nicholson, de la Coordinación Campesina Europea, recordando que la crisis rural afecta a todo el globo.





En el mundo "hay 840 millones de personas que pasan hambre todos los días, 2.000 millones de personas que sobreviven con carencias alimentarias fuertes, malnutridas, 3.000 millones de campesinos con situaciones terribles para producir y para alimentarse", según Vicent Garcés, coordinador del Comité Promotor de este Foro, que aspira a formar parte del Foro de Porto Alegre.





"Cuando hablamos de reforma agraria, no es sólo el acceso a la tierra, sino el derecho a vivir dignamente", señaló la chilena Francisca Rodríguez, de la Asociación Nacional de Mujeres Rurales e Indígenas.





Para ello, Chonchol propone un nuevo protagonismo de la política pública y que no se deje toda la regulación al mercado porque como concluyó Mazoyer, "es el futuro de la humanidad lo que está sobre la mesa".








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