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Sociedad | Vie. 28 OCT '05

Contenido de mercurio en pescados amenaza poblaciones de la Amazonía Central

28 oct, (AFP),

El consumo de pescado en la Amazonía central puede traer graves consecuencias para la salud humana ante su alto contenido de mercurio, causado por un proceso natural agravado por actividades humanas como la deforestación, advirtió un investigador del Observatorio de Investigación del Ambientes de la cuenca amazónica.

El mercurio, que se presenta de manera natural en el ambiente del Amazonas, no es peligroso a menos que se acumule y se transforme en metil-mercurio en presencia de bacterias y sulfatos, explica Marc Roulet, un especialista que participa esta semana en la primera reunión del Observatorio.

"El medio amazónico es propicio, a causa de las grandes llanuras inundadas, a la metilización por las bacterias y los sulfatos", explica el investigador del Instituto de Investigación para el Desarrollo (IRD), basado en La Paz.

Sin embargo, el hombre, a través de la colonización del suelo y la deforestación, puede acelerar la transformación del mercurio, que se convierte entonces en peligroso si se encuentra en una alta dosis en la cadena alimentaria.

"La propiedad del metil-mercurio es bioacumular, es el único metal en aumentar de cantidad de un nivel a otro. Poco a poco las concentraciones aumentan, y uno puede imaginar que de un lugar a otro en el Amazonas, en función de la cadena alimentaria, se llega a concentraciones que pueden ser inquietantes", anota el geoquímico, especialista en mercurio.

"El peligro es muy variable, eso depende de las poblaciones que consumen los peces. Cuando se tiene a poblaciones que comen dos o tres pescados por semana, se está por debajo de las normas de la Organización Mundial de Salud, pero cuando se tiene a poblaciones con 14 comidas de pescado por semana se llega fácilmente a niveles que preocupan", dijo.

En Bolivia las poblaciones ribereñas consumen menos pescado (cuatro comidas por semana) y "todo depende de la metilización en el ambiente, puesto que cada etapa del ciclo puede agravar o disminuir" el nivel, subraya el experto ambiental.

En las zonas andinas de Bolivia y Perú, las concentraciones de metil-mercurio son inferiores en relación a la Amazonía central, puesto que son suelos más jóvenes y que no han acumulado mercurio durante millones de años.

Las consecuencias precoces del metil-mercurio sobre los humanos pueden ser "una alteración del sistema nervioso, una reducción del campo visual y pérdida de la destreza manual. De hecho las poblaciones no detectan fácilmente estas alteraciones, que son solamente fastidiosas", dice.

"Se puede encontrar, en función de la exposición de las ciudades y del consumo de pescado, hasta 30 o 40% de personas que empiezan a mostrar desórdenes y una falta de coordinación en sus movimientos", explica el investigador, citando un estudio realizado en 1999 por la Universidad canadiense de Quebec sobre las poblaciones del río Tapajos en Brasil.

Los científicos constataron entonces que la presencia de metil-mercurio podía conllevar a "malformaciones neurológicas antes del nacimiento".

Fue durante los años de la búsqueda intensiva de oro que los investigadores empezaron a estudiar el mercurio en el Amazonas. Había inquietud especialmente por su utilización en el lavado de oro, antes de darse cuenta de que el metil-mercurio era "el único peligro de las poblaciones que no están expuestas directamente a los vapores de mercurio en los centros de lavado de oro".




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