Los muertos por el terremoto siguen aumentando y enlutan a todos los peruanos. Las escenas en Pisco, Chincha, Ica y Cañete de cadáveres apilados en las plazas, escombros y familias que han perdido todo -parientes, vivienda, negocio y la ilusión por el futuro- son conmovedoras.
Estas han dado lugar a rápidas expresiones de solidaridad para ayudar a paliar, en alguna medida, el dolor profundo que ahora experimentan las poblaciones de las provincias de Ica.
Desde el gobierno, con la instalación del Comando de Operaciones en la devastada ciudad de Pisco, coordinando la ayuda y ofreciendo gestos de solidaridad necesarios en un momento dramático como el actual, hasta las empresas privadas que se suman al esfuerzo aportando recursos y bienes.
Sin embargo, la actitud solidaria evidente se estrella con el obstáculo de la falta de organización para lograr que la ayuda disponible se concrete en alivio efectivo para los damnificados.
Sería injusto atribuirle la responsabilidad únicamente al gobierno actual. El problema se origina en la antigua debilidad del Estado peruano que se plasma de muchas maneras cotidianas pero que se evidencia, de un modo dramático, ante situaciones extremas.
Una cualidad de un sector público bien organizado es su capacidad de identificar y de prever los riesgos de los desastres naturales con el fin de minimizar sus eventuales resultados y, si estos finalmente se producen, de encarar la emergencia con agilidad y eficiencia al igual que la rehabilitación.
Cuando un Estado no cuenta con los mecanismos para realizar dichas funciones de manera organizada, cualquier voluntad solidaria, por más entusiasta que esta sea, pierde su fuerza, se diluye, y produce desorden e imágenes contradictorias entre las enormes ganas de ayudar, y las grandes barreras para conseguir el resultado esperado.
Es con el actual aparato estatal con el que se deberá enfrentar las urgencias del terremoto de anteayer. Pero también hay que empezar las reformas para que el desastre siguiente nos encuentre con la misma voluntad solidaria pero bien organizada.