| Lun. 20 ago '07

Guerra avisada

Es una decisión correcta la creación de un organismo autónomo para reconstruir las zonas afectadas por el terremoto, un esfuerzo que no se concretará de la noche a la mañana.

Ello debe dar lugar a un manejo más profesional de las urgencias evidentes que aun existen -y que persistirán durante los meses siguientes-, y a la articulación de una reconstrucción que, a diferencia de las que hemos visto antes en el país, sea ejemplar.

El desafío de este organismo es enorme por la magnitud del daño producido. Pero este debería ir más allá y efectuar recomendaciones sobre prevención de desastres para establecer una política nacional que dé lugar a acciones específicas que sean bien financiadas con el fin de superar la frágil capacidad de adelantarse a estos fenómenos, y de contar con la posibilidad de una respuesta rápida y eficiente.

Lo ocurrido en Ica desde el miércoles pasado refleja que carecemos de todo ello. Así lo reconoce, incluso, el propio Indeci en un documento oficial ("Búsqueda y rescate en el Perú"), previo al desastre, que textualmente dice lo siguiente:

"En el supuesto de la ocurrencia de un sismo mayor a 7.5 en la escala de Richter en el Perú, no estaríamos en capacidad de responder adecuadamente en trabajos de Búsqueda y Rescate en estructuras colapsadas. Las organizaciones de respuesta como: Comités de Defensa Civil, Cuerpo General de Bomberos Voluntarios del Perú, Policía Nacional del Perú y otros, que realizan en la medida de sus posibilidades estas actividades, no cuentan con recursos materiales idóneos para afrontar un Desastre de gran magnitud, la respuesta estaría enmarcada en efectuar labores de búsqueda y rescate en estructuras livianas".

La política no debe ser un lugar para improvisados, sino para el liderazgo y movilización de equipos técnicos y recursos para enfrentar, de manera profesional, problemas fundamentales y obvios en un país como el nuestro en donde los desastres están a la vuelta de la esquina. Es, además, un tema vinculado al combate a la pobreza, pues en estos casos los pobres siempre son los más perjudicados.




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