Después de que un día como hoy, hace cuatro años, la Comisión de la Verdad y Reconciliación (CVR) entregara su informe final, se puede sostener que, al igual que en el primer, segundo y tercer aniversario, no ha pasado casi nada en relación con las recomendaciones que se ofrecieron al país.
Al terminar su encargo, la CVR ofreció a la nación una visión crítica de las condiciones en que la barbarie se instaló en el país durante las dos décadas de horror que cobraron tantas víctimas.
Empezando, sin duda, por el sanguinario Sendero Luminoso, el detonante del fenómeno, al cual la CVR condenó sin medias tintas. Y, también, cuestionando la respuesta del Estado al terrorismo, la cual careció en muchos momentos de un respeto elemental por los derechos humanos de los ciudadanos, los cuales se vieron en medio de un fuego cruzado inaceptable.
La CVR aportó, a partir del diagnóstico de una sociedad compleja que no promueve los derechos básicos de la población, un conjunto de recomendaciones cuya aplicación sería fundamental para el establecimiento de una nación que aspira a vivir con dignidad.
Lamentablemente, más allá de unos esfuerzos incipientes en materia de reparaciones, lo avanzado en este terreno durante los últimos cuatro años es insuficiente.
Incluso, se puede afirmar que se ha producido un retroceso importante en relación con el objetivo de conformar una sociedad más integrada y digna, debido a que voces interesadas se han encargado de promover la idea absurda de que las ideas expuestas por la CVR constituyen propaganda de rojos y caviares.
Nada más equivocado que eso. El intento de identificar el respeto por los derechos humanos con una determinada línea política, como la izquierda, carece de sentido, pues su defensa debería constituir un valor fundamental asociado a cualquier orientación política.
Es en dicho terreno, en el debate de las ideas, en donde se ha producido un retroceso, lo cual está ligado a la falta de respaldo que, en general, existe entre los políticos peruanos por la defensa y promoción de los derechos humanos.