El juicio es importante, pero no debe copar al país.
Aunque el caso Fujimori tiene la mayor relevancia por lo poco usual en la historia latinoamericana del juzgamiento a un ex jefe de Estado, hay consenso en que se debe evitar la fujimorización de la agenda nacional.
Esto significa evitar el riesgo de que el juicio a Fujimori llegue a copar el debate público anulando la posibilidad de avanzar en otros asuntos relevantes como el combate a la pobreza entre varios otros.
La mayoría de políticos y medios -incluyendo este diario- se han manifestado en esa dirección, y ayer lo reiteró el ex presidente Alejandro Toledo, quien sabe de lo que habla, pues lo sufrió en carne propia al inicio de su gobierno.
La excepción proviene de los propios fujimoristas, demostrada por su reacción luego de conocida la procedencia de la extradición. El objetivo es poner a su líder en el papel de víctima para crear un contexto social que presione en su favor.
Pero más allá del reclamo de Keiko Fujimori de que el recinto en la Diroes tiene ventanas muy pequeñas y carece de un patio, entendible en la hija de un reo pero obviamente inaceptable, lo cierto es que el gobierno está administrando las condiciones carcelarias de su padre con corrección, lo cual debe mantenerse en el futuro para evitar, precisamente, que los fujimoristas consigan el objetivo de que su líder dé pena.
El otro objetivo del piteo fujimorista es fujimorizar la agenda nacional con el fin de cobrar notoriedad para ayudar al caso judicial de su líder y reforzar su posición en el escenario político.
Sí es posible desfujimorizar la agenda nacional. Probablemente ocurrirá lo mismo que en el proceso de Montesinos. Luego del impacto inicial, cuyo efecto mediático es extraordinario por su propia importancia, el caso se perderá en los vericuetos judiciales -que suelen ser tediosos- y adquirirá notoriedad en el momento de los careos -con el Doc, por ejemplo- y de las sentencias.
El caso Fujimori es importante para recobrar la decencia en la política. Pero también lo es la agenda de temas de gobierno, la cual no debe pasar de-sapercibida ni ser olvidada.