Estos informes dieron cuenta de cómo la jueza Nanci Consuelo Sánchez Hidalgo cambió la orden de detención de un procesado por narcotráfico (capturado nada menos que con 132 kilos de PBC) por una de comparecencia. Como era obvio para cualquiera (menos para la jueza), el sujeto, en libertad, fugó. Correo dio cuenta de estos hechos y de una investigación de la Policía para determinar si un viaje posterior de la jueza guardaba relación con la fuga del narcotraficante.
La jueza mandó una carta al diario señalando que el viaje a España era de estudio y así lo consignó este, cumpliendo con la publicación de su descargo. Hasta aquí, la reportera había informado a sus lectores sin afirmar nada que no fuera cierto: a) La jueza había liberado al narco; b) El narco había fugado; c) La jueza estaba investigada por la Policía por estos hechos; y d) La jueza había viajado. Más aún, exigiendo ella misma que constara el motivo de su viaje, se dejó pública constancia de este.
Pues bien, la jueza denunció por difamación al director del diario, quien no tenía de qué preocuparse. No era más que un típico procedimiento frívolo donde, era evidente, resultaría absuelto. Sin embargo, la afortunada jueza no solo consiguió que se le impusiera un impedimento de salida temporal, sino que, además, se sacó la lotería.
Esta semana, la Corte Suprema le impuso a Juan Carlos Tafur una condena suspendida (es decir, no hay cárcel), pero ordenándole el pago de 50,000 soles a favor de la -según los vocales Sivina, Gonzales, Lecaros, Valdez y Molina- difamada colega. Para no perder el tiempo hablando de ética, apelemos a la estética. ¿No se ve bien feo que un juez favorezca económicamente a otro juez?
No hay nada que celebrar, periodistas, en esta semana de festejos. Si un reportero, en cualquier medio, critica las decisiones judiciales (derecho constitucional por si no lo saben), el director tendrá que pagarla. Estamos avisados. El método es simple pero efectivo. Si un juez quiere taparle la boca a un medio, lo hará con una denuncia por difamación, amparada por sus coleguitas. Lo único que puedo anticipar es que fácil no se la van a llevar porque callados no nos vamos a quedar. Menos con los juicios de Fujimori por delante.