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| El desesperado camino |
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Estamos en Estados Unidos o en cualquier otra nación. Los países han dejado de importar luego del cataclismo. Hace mucho frío, el aire es negro, la tierra es estéril. Por un camino, un hombre y su hijo caminan. Cargan unas provisiones que han robado en un mundo donde hace mucho que han desaparecido las tiendas y los mercados. A su alrededor no hay nada, excepto algunos cadáveres polvorientos. Avanzando por el camino, el hombre y su hijo se han propuesto ir hacia el sur, a la espera de que puedan encontrar algo de luz y de calor. Al igual que muchos otros de los habitantes que han quedado en la tierra, la madre del niño se ha suicidado. El hombre, que se sabe muy enfermo, sigue caminando. El frío, el hambre, la oscuridad y la desesperación no lo desvían de su única convicción: proteger como sea la vida de su hijo.
La carretera, de Cormac McCarthy (Mondadori), es la historia del recorrido por un mundo de cenizas y de sangre (representados por el negro y el rojo de la carátula). Es la visión de la tierra baldía después del triunfo de los sucedáneos, de la tropa que asesinaba, decapitaba a sus víctimas, como en su novela anterior, Meridiano de sangre.
En este universo postapocalíptico, quien se presente con discursos y arengas es rápidamente eliminado. Lo único que importa es sobrevivir en una tierra donde el tenue brillo del Sol se proyecta sobre la tierra como "una lámpara en manos de una madre desolada". Las únicas señales que quedan del mundo anterior son una lata de Coca-Cola que milagrosamente conserva sus burbujas y un letrero que indica "See Rock City".
En el camino, el padre y el hijo se encuentran con bandas de caníbales, basura, granjas abandonadas. Todas son sombras apenas entrevistas. Es un paisaje en el que se mezclan Samuel Beckett, T.S. Eliot y la serie de Mad Max.
McCarthy ha declarado que tuvo la idea de escribir este libro en un viaje a Texas con su hijo (a quien está dedicado). El personaje del padre recuerda cómo era el mundo antes del día de la catástrofe (cuando sobrevino "un largo halo de luz."), unos años antes. Con un argumento mínimo, y un lenguaje prodigiosamente rico, McCarthy ha colocado en esta novela el tema central de nuestra civilización: si seremos capaces de sobrevivir a la destrucción total de la vida. El final muestra cierta esperanza a su maravillosa y desolada historia.
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