| Dom. 28 oct '07

El año de Chávez

Chávez sigue logrando acumular poder y eliminar contrapesos. Pese a enfrentar dura resistencia, logró sacar del aire a RCTV, el principal canal de televisión independiente. En los últimos meses se ha dedicado a la unificación, bajo su control total, de los movimientos que lo apoyan en el Partido Socialista Unido de Venezuela.

Más importante, todavía, es que ha hecho aprobar en la Asamblea Nacional, en la que no hay oposición, una reforma constitucional cuyo plato de fondo es su reelección indefinida. Esta incluye, además, un mayor control sobre las Fuerzas Armadas, suprime las garantías de protección de los derechos de las personas en estado de emergencia, le quita la autonomía al Banco Central y le permite disponer discrecionalmente de las divisas del país.

A nivel internacional también ha avanzado en sus objetivos. Lo ha conseguido montado en un barril de petróleo a más de 90 dólares y con la ayuda de su enemigo Bush, quien ha llevado a los Estados Unidos a niveles de desprestigio y aislamiento únicos en su historia.

Hoy, Chávez tiene ya tal protagonismo mundial que compite con su amigo y aliado el presidente de Irán, Mahmud Ahmadineyad, por el título de la bête noire de la escena internacional. Habría que decir que América Latina arriesga mucho con las ya frecuentes visitas de Ahmadineyad a la región, porque nos puede involucrar en los peores problemas contemporáneos, de los que habíamos logrado mantenernos hasta ahora básicamente ajenos. A la vez que es una vergüenza que se reciba con honores a quien niega la existencia misma del Holocausto y quien, entre otras expresiones de pensamiento arcaico y violador de los derechos de las personas, mantiene a las mujeres de su país en una condición inaceptable de sumisión.

L o anterior no ha sido óbice para que, a nivel regional, Chávez siga consolidando su influencia. Hace unas semanas logró que su idea del Banco del Sur, como respuesta al Banco Mundial y al FMI, se convierta en realidad y que, además de los países del ALBA, participen Brasil, Argentina y Colombia. Chávez ha logrado, también, una relación muy cercana con Uribe y es hoy nada menos que el principal mediador para un acuerdo humanitario para la liberación de los rehenes de las FARC. Incluso con Brasil, con el que ha tenido roces a lo largo del año, acaba de conseguir que Lula empuje, en la Câmara dos Deputados, la ratificación del ingreso de Venezuela al Mercosur, faltando ahora solamente el Senado.

Quizás la principal preocupación de Chávez en este momento sea Bolivia. Allí las cosas no marchan. El país está políticamente trabado y la Asamblea Constituyente no ha logrado aprobar un solo artículo. Peor aún, La Paz y Sucre están en guerra por la capitalidad, lo que es solo una expresión de divisiones más profundas. En ese marco, Chávez ha amenazado con intervenir en Bolivia si algo sucede con Morales. De hecho su presencia en el país es ya tal que, por ejemplo, el transporte y la seguridad de Evo están a cargo de militares venezolanos.

A estas alturas se tiene que reconocer que Hugo Chávez se ha consolidado como el político más poderoso e influyente en América Latina. ¡Qué mal andamos!




EDICIONES ANTERIORES



Cerrar