| Mié. 31 oct '07

Lluvia de críticas

Congreso debe hacer una rectificación indispensable.

Que este diario no estaba equivocado ni actuó con mala intención

al hacer notar, en calidad de primicia, hace dos días,

la inconveniencia de que se modifique el sistema de rendición de cuentas de los gastos operativos que reciben los congresistas, se constata en la lluvia de críticas que ha recibido dicha decisión.

Empezando por la tríada mayor del Apra. Jorge del Castillo, Mercedes Cabanillas y Mauricio Mulder coincideron ayer, con diferencias de tono, en la necesidad de una rectificación indispensable y urgente. Esta debería acordarse esta misma mañana en el Consejo Directivo del Congreso, pues fue en esa instancia donde se tomó la decisión, gracias a un acuerdo de todos los partidos representados en el Parlamento. Es una mala señal que en estos casos sí se produzcan consensos rápidos.

Como lo destacó este diario desde un inicio, la modificación del sistema de rendición de cuentas de los gastos operativos -con el fin de que solo se tuviera que probar el 30% del monto asignado- no es una decisión ilegal. Pero sí imprudente, pues va en contra de la transparencia que se necesita en el uso de los recursos públicos.

Un tema de fondo en este asunto es la necesidad de que los sueldos a todo nivel en el sector público peruano sean transparentes y no se recurra a camuflajes como vales de gasolina u otros rubros que, de todas maneras, le cuestan dinero al Estado.

Otro tema de fondo es que se establezca, con realismo y sin demagogia, los niveles salariales en todo el Estado, y avanzar en esa dirección de manera gradual,

priorizando -como en cualquier entidad- los sectores y actividades más relevantes para la gestión pública.

Si se considera que los congresistas deben ganar más que ahora, pues que se plantee y concrete, pero sin vericuetos. A muchos puede parecernos que varios congresistas no lo merecen, pero hay otros que sí. Lamentablemente, no se puede hacer distinciones en puestos similares.

Pero el asunto principal es la necesaria recuperación del prestigio del Congreso porque es una entidad fundamental de la democracia. Esto dependerá de un mayor compromiso de sus miembros, empezando, al menos, por su asistencia puntual a las sesiones del pleno y de las comisiones.




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