| Lun. 05 nov '07

De Chuschi a Ocobamba

¿Senderistas, narcotraficantes o mercenarios?

La investigación del ataque a la comisaría de Ocobamba -solicitada hasta por el premier- y la presencia en el Congreso del ministro del Interior para explicar este hecho, no deben ser oportunidades para obtener algún provecho partidario sino para esclarecer cabalmente el origen del atentado.

Dicha precisión es crucial para determinar la estrategia que se requiere aplicar en muchas zonas del país que, como se comprobó la semana pasada en Ocobamba, constituyen tierra de nadie, pues el Estado, a través de sus instituciones fundamentales, está ausente mientras el gobierno carece de una estrategia para corregir esta grave deficiencia.

Las interpretaciones sobre quiénes integraron las decenas de personas que atacaron la comisaría de Ocobamba son muy diversas. Una de ellas sostiene que se trata de una columna armada de los rezagos de Sendero Luminoso que se encuentran, desde hace tiempo, en un proceso lento pero seguro de reorganización política y militar.

Otra versión apunta a que los atacantes eran narcotraficantes que, por algún motivo todavía no bien determinado, buscaban una venganza con el personal de la comisaría de Ocobamba pero particularmente con el teniente a cargo de la misma. Sin embargo, cabe preguntarse por qué los narcotraficantes podrían arriesgarse a una acción de ese tipo que, como es evidente, obligaría al gobierno a llenar la zona de policías.

La tercera interpretación es una combinación de las dos primeras, y recurre a la denominación ambigua de narcoterroristas, es decir, senderistas que, como mercenarios, prestan sus servicios a intereses delictivos con el fin de sobrevivir y mantenerse a flote.

En cualquier caso, lo sucedido es muy grave, pero es vital conocer de qué estamos hablando, pues de ello dependerá la estrategia específica que se debe plantear y que se le debe exigir al ministro del Interior.

Hace veintisiete años, el 17 de mayo de 1980, en Chuschi, Sendero hizo su primer ataque. La demora en entender lo que pasó entonces le costó muchas vidas al país. Fue un error histórico que ahora no debe repetirse.




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