Un presidente en busca de un gabinete comunicador.
"Ser ministro a veces no es solamente ser un buen gerente, también se debe ser un buen comunicador. Cada ministro debe ser un hombre o una mujer política que comunique. Creo que ese es un criterio fundamental", precisó el lunes por la noche el presidente Alan García.
Se puede especular, por tanto, que ese fue un factor central en el proceso que lo llevó a decidir los seis cambios ministeriales que se concretarán hoy, a las once de la mañana, en las carteras de Defensa, Justicia, Salud, Vivienda y Construcción, Trabajo, y de la Mujer. En efecto, los nuevos ministros son profesionales con la capacidad de transmitir bien los mensajes que se proponen.
Sin ninguna duda, la habilidad para comunicar apropiadamente los mensajes correctos para cada audiencia específica es un arte complejo que demanda más de un talento. Para empezar, conocimiento de cada público objetivo, y entrenamiento en el oficio de proyectar los mensajes con sencillez y efectividad.
Pero más importante que saber comunicar es tener algo realmente valioso por informar, pues la gente se da cuenta, con rápidez, cuando alguien está chamullando.
En este sentido, un problema del gobierno actual es que, a veces, el presidente proyecta la imagen de estar más interesado en lo que se dice que en lo que se hace, un defecto que comparte con su antecesor en el cargo. Y, con frecuencia, le mete presión a los ministros para que cumplan dicho propósito.
De este modo, más interesante habría sido que el jefe de Estado hubiera señalado que el "criterio fundamental" para buscar nuevos ministros es que estos tengan un convencimiento de la necesidad de aplicar reformas sustantivas en sectores como los de educación, salud, seguridad y justicia -que son cruciales para la calidad de vida de la población más pobre-, así como la capacidad y habilidad para ponerlas en marcha.
Por ello, valdría la pena que el jefe de Estado le de una mirada al informe reciente del Fondo Monetario Internacional que fue publicado ayer en
Perú.21
, en el que se hace notar los problemas que está enfrentando la lucha contra la pobreza.
Ojalá que los nuevos ministros, a los que se les desea buena suerte en su gestión, puedan impulsarlas.