| Dom. 06 ene '08

El tururú regional

En contra de lo que hacían presagiar las tensiones previas a la cita en Palacio del viernes pasado, el encuentro de diez horas que se produjo entre el presidente Alan García, sus ministros y varios otros altos funcionarios del Poder Ejecutivo, con los presidentes regionales, dejó a la mayoría de los asistentes con una actitud de satisfacción. Se trata, sin duda, de una muy buena noticia para el país.

La reunión fue exitosa no tanto porque en la misma se hayan resuelto problemas específicos pendientes en la agenda regional, sino porque lo que se logró en la cita fue crear espacios de mayor confianza para que las autoridades de la administración central y de los gobiernos regionales puedan encontrar juntos -pues no hay otra manera de hacerlo- la ruta de escape para superar los obstáculos que están impidiendo una relación más articulada de la capital con las provincias.

De acuerdo con las versiones ofrecidas por algunos de los asistentes, como el presidente Alan García y el coordinador de la Asamblea Nacional de Gobiernos Regionales, Yehude Simon, al menos el teléfono que estaba malogrado ha vuelto a funcionar gracias a la identificación de más de una falla en ambas líneas del hilo telefónico.

Se prevé que en las próximas semanas se desarrollará una serie de coordinaciones con el fin de establecer agendas comunes para lograr una participación conjunta en las decisiones vinculadas al ámbito regional.

Es obvio que en dicho proceso, que no estará exento de inconvenientes, los gobiernos central y regionales tienen mucho más por ganar si trabajan juntos que si se la pasan enfrentados, con el evidente perjuicio de este pleito para las poblaciones del interior del país, que es donde está el atraso mayor.

Si algo ha caracterizado la evolución socioeconómica del Perú es su carácter no inclusivo debido a la concentración del progreso en la capital y de la pobreza en las provincias. Cambiar esa dinámica es un desafío indispensable que no se puede asumir si las autoridades centrales y regionales caminan por rutas distintas y viven enfrentadas.




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