Las costumbres del año nuevo son de origen diverso. Entre los chinos, que tienen un calendario lunar, el Año Nuevo se celebra en un período que va desde la primera luna llena (en el 2008 será el 7 de febrero) y durante los siguientes catorce días.
En la mitología china, el monstruo Nian venía cada año nuevo a devorar algunos niños. Nian, sin embargo, era sensible al ruido y al color rojo (hoy muchos chifas usan el rojo en sus paredes). Los fuegos artificiales y las bombardas eran, por lo tanto, un recurso para etarlo. Armas de guerra contra lo desconocido, los fuegos artificiales se han convertido en la afirmación del grupo. No hay celebración sin ruido.
En la India, la celebración del Diwali (una palabra que viene del sánscrito, y que puede ser traducida como haz de luz) marca el triunfo de las fuerzas del bien, de acuerdo con la historia del retorno de Lord Rama después de su exilio.
El nuevo año hindú, por lo general, coincide con los meses de octubre y noviembre y también se celebra durante varios días, cuando se usan ropas nuevas y se comparten dulces. Algunos hombres de negocios abren su año financiero después de las fiestas.
Lo que tenemos en común, en diferentes partes del año y con diferentes tradiciones, es el instinto de la renovación. La llegada de un nuevo ciclo supone certificar la existencia de un futuro y, por lo tanto, de una nueva vida, un impulso natural que prueba nuestra pasión por la irrealidad, la autoridad que tienen los sueños en nuestras vidas. El abrazo del año nuevo es la celebración del grupo, no la del individuo. Es la única fiesta planetaria.
Y aún así, ¿es necesaria tanta celebración? Thomas Mann escribió: "El tiempo no hace ningún ruido cuando realiza sus transformaciones. Somos nosotros, los humanos, quienes lanzamos fuegos artificiales y hacemos ruidos en los años nuevos".
Mark Twain definió el año nuevo como una "institución anual inocua, que solo sirve como pretexto para borracheras, promesas falsas y llamadas a amigos".
Óscar Wilde dijo que "las resoluciones de año nuevo son cheques que los hombres le hacen a un banco en el que no tienen cuenta". Lo más probable, sin embargo, es que en los ratos en los que dejaban de ser tan inteligentes, ellos también celebraran algunos años nuevos. El ingenio es un recurso de los que no se atreven a la fiesta.