Los desafíos de la gestión del alcalde Luis Castañeda.
Lima celebra hoy 473 años de su fundación española con una gestión edil que goza de una alta aprobación en la población gracias a logros alcanzados pero, también, con problemas fundamentales cuya solución sigue pendiente y la convierten en una ciudad aún caótica.
Entre los principales avances están los proyectos de infraestructura vial en marcha, cuyo financiamiento tiene el respaldo de un manejo ordenado y eficiente de las finanzas municipales, lo cual constituye otro mérito de la gestión actual.
En el lado negativo de la balanza están la falta de iniciativa y liderazgo de Castañeda para encarar, como debiera, problemas complejos como los del transporte, seguridad, limpieza o medio ambiente, dentro de un plan de desarrollo urbano para la capital de la república.
Otra deficiencia de Castañeda radica en una opción que desdeña el diálogo y que, por ello, se aproxima a un estilo entre -según se quiera ver- autoritario o autista.
Dentro
del municipio, esto significa una gestión poco democrática, que no toma en cuenta las iniciativas de regidores que no sean de su partido, sin debate y con escasa transparencia.
De cara a la ciudad, su actitud es arrogante. Expresiones de ello han sido la burla para la ciudadanía que ha sido la puesta en marcha de las revisiones técnicas, con una improvisación total, y las papeletas fotográficas, que, con frecuencia, son una estafa y una manera abusiva de extraer dinero de los bolsillos de la población.
Y respecto a la confrontación con los medios de comunicación, que es parte del ejercicio democrático indispensable de toda autoridad pública, opta por eludirlos y por el autobombo con platillos estridentemente complacientes. Al alcalde solo se le escucha seguido en las estupendas imitaciones de Los Chistosos.
De otro lado, está pendiente la decisión de asumir, con todo lo que ello supone, la Presidencia de la Región Lima Metropolitana que la ley asocia al alcalde, algo que Castañeda sigue toreando debido a los problemas de imagen que ello le podría significar.
Esa parece ser la preocupación principal del alcalde Castañeda, su imagen, la cual aparece en cuanto cartel pueda, junto con los colores amarillos de su partido Solidaridad Nacional.