Es una lástima que el prestigio de una institución fundamental para la lucha contra el delito como el Ministerio Público se siga mellando por el comportamiento sinuoso de la fiscal Adelaida Bolívar.
Varios hechos recientes siembran más dudas a las ya señaladas por este diario hace un año, sobre su comportamiento en el cargo. Una es la terquedad que ha exhibido en su decisión de que la fiscal Luz Hortencia Loayza, quien investigó al condenado por narcotráfico Fernando Zevallos, regrese a Iquitos, una ciudad en donde su vida peligra y es complicado dotarla de la protección que requiere.
La posición de Bolívar se estrella no solo contra el sentido común sino, también, contra la opinión de los ministros del Interior y de Justicia, quienes han coincidido, junto con los presidentes de la República y del Congreso, en el grave riesgo que enfrentaría Loayza si volviera a Iquitos.
Peor aun, este diario reveló el miércoles pasado la carta que, desde el penal de Piedras Gordas, Zevallos le envió a Bolívar, y que esta recibió el 27 de setiembre del año 2006 según el sello de recepción del Ministerio Público, en la que se quejaba de Loayza y le sugería mantenerla en Iquitos. Curiosamente, al día siguiente, la fiscal de la Nación rechazó el pedido de Loayza.
A este comportamiento extraño de Bolívar deben agregarse las declaraciones que realizó el martes pasado en las que defendió las graves irregularidades cometidas por los fiscales provinciales que investigan las actividades de la familia Sánchez Paredes, sobre la cual se ha planteado indicios de vinculación con el narcotráfico.
El Ministerio Público es crucial para defender la legalidad en el país e investigar los delitos, incluido el narcotráfico. Por ello, no debe estar manchado por la posibilidad de conexiones indebidas en su interior.
Para decirlo de un modo más claro y sin medias tintas, el Consejo Nacional de la Magistratura debe acelerar la investigación en marcha sobre la conducta de Bolívar con el fin de que no queden dudas de que el Ministerio Público tenga algún vínculo interesado con el narcotráfico.