| Mié. 23 ene '08

Barrio de broncas

El principal objetivo del presidente Alan García durante su breve visita a España parece haber sido el de mostrar al Perú como una excelente plaza para las inversiones, como un magnífico socio comercial, pero -más importante que eso-, diferenciarlo claramente de las tendencias que hoy priman en varios países de la región.

En este sentido, García ofreció ayer a los inversionistas españoles "estabilidad en medio de un vecindario algo más desordenado y belicoso". Y ante el gobierno ibérico -y a través de este a toda la Unión Europea-, quiso proyectar al Perú como un país con el que conviene acelerar la suscripción de un TLC, aun si ello implicara dejar de lado a Ecuador y Bolivia. "Bruselas debería estudiar esta situación porque con estos socios es imposible tener un contrato", dijo en Madrid el jefe de Estado.

Es obvio que hay un problema real de avanzar en un TLC de la mano con dos países como Ecuador y Bolivia que tienen conceptos radicalmente diferentes al del Perú -y Colombia- sobre el comercio internacional. Asimismo, es claro que el gobierno peruano entiende la relevancia que, en el plano económico, tendría la posibilidad de sumar al TLC reciente con Estados Unidos, y el que se firmará en breve con Canadá, otros acuerdos similares con Europa, China y varios países asiáticos.

Desde el punto de vista político, sin embargo, vale la pena considerar la conveniencia de distanciar aún más al Perú de Ecuador y Bolivia en el contexto del ajedrez regional que se ha abierto, a propósito de la reciente demanda peruana contra Chile en la corte de La Haya.

Pero más allá de intentar diferenciar al Perú de nuestros dos vecinos andinos, el objetivo principal del presidente García parece ser el de marcar una distancia amplia e inequívoca con el gobierno de Hugo Chávez, respecto a quien, ayer, en su último día de la gira española, volvió a sentar posición.

Es una apuesta que implica algún riesgo. Primero, porque el autócrata venezolano no entiende de sutilezas y embiste todo lo que se mueva delante suyo. Segundo, porque puede abrirnos nuevos frentes en el plano regional.

Sin embargo, también significa una apuesta por el fortalecimiento de la relación con las potencias mundiales, lo cual siempre es interesante.




EDICIONES ANTERIORES



Cerrar