Le han hecho un flaco favor a la fiscal Adelaida Bolívar los miembros de la Comisión de Justicia del Congreso que decidieron transformar lo que debía ser una sesión en la que ella pudiera aclarar los graves cuestionamientos que se le han hecho, en un homenaje de reconocimiento a su labor y trayectoria.
En lugar de plantearle preguntas que permitieran a la fiscal de la Nación dilucidar los indicios sobre decisiones suyas que han coincidido con intereses de narcotraficantes, un grupo de congresistas -incluyendo a fujimoristas, de Unidad Nacional y de otras agrupaciones menores-, se mostraron no solo complacientes sino, para decirlo con toda claridad, como una partida de sobones.
Si querían ayudar a Bolívar por interés político o por convicción de su integridad, congresistas como Luisa Cuculiza, Santiago Fujimori, Raúl Castro o Carlos Torres Caro cometieron un error tremendo pues, como resultado de su buena fe, la fiscal no pudo ofrecer una explicación consistente de los asuntos escabrosos que ensombrecen su actuación en el Ministerio Público.
Por ejemplo: ¿Por qué insiste en enviar a la fiscal Luz Loayza -la que permitió la captura de Fernando Zevallos- a Iquitos, en donde, de acuerdo con el Ministerio del Interior, es más difícil protegerla? ¿Por qué le denegó la solicitud de traslado justo al día siguiente que Zevallos le escribiera una carta a Bolívar quejándose de Loayza y sugiriéndole que la envíe a Iquitos? ¿Por qué avala que una fiscal que investiga a otro grupo acusado de narcotráfico, el de los Sánchez Paredes, se traslade durante sus diligencias en un vehículo de los acusados? ¿Por qué, hace un año, avaló persecuciones de la Fiscalía a los ex ministros Fernando Rospigliosi y Roberto Dañino?
En fin, son solo algunas de las preguntas que los miembros de la Comisión de Justicia debieron haberle planteado, en profundidad, y sin medias tintas, a la fiscal Bolívar.
Ella señaló, al inicio de la sesión comentada, "hasta ahora no entiendo por qué estoy aquí". Lo mismo nos preguntamos muchos sobre algunos congresistas de comportamiento tan extraño.