| Vie. 08 feb '08

Con las llantas bajas

El costo político y social del colapso de las revisiones.

La nota de prensa distribuida anoche por la Municipalidad de Lima sobre el futuro incierto de las revisiones técnicas vehiculares (RTV), que alude a la "brillante exposición del abogado de la comuna" y a la "valiente decisión del alcalde Castañeda", contrasta con la sensación de estafa que esto ha dejado en la mayoría de ciudadanos de la capital.

No tanto por el abrupto final que el alcalde Luis Castañeda le dio al contrato con el concesionario, sino porque el proceso seguido durante los últimos cuatros años, desde que se convocó a la licitación para las RTV, hasta que se optó por la suspensión, hace dos días, solo puede ser calificado como un mamarracho conducido, con arrogancia e improvisación, por la Municipalidad de Lima.

Para un alcalde que suele señalar, en las pocas oportunidades en que da la cara, que no se mete en política porque está dedicado a los asuntos técnicos, lo sucedido constituye un error garrafal que quizá pudo haber evitado si hubiera tenido una actitud más abierta a escuchar puntos de vista diferentes al suyo -los cuales desdeña con soberbia- y al sentir de la calle, todo lo cual le iba diciendo que algo no estaba caminando bien con el diseño que él había escogido.

Gracias a ello, las RTV serán otra vez postergadas, la credibilidad de su concepto y utilidad se ha desprestigiado severamente, los ciudadanos de la capital pagaron alrededor de S/.7 millones por un sticker pegado en la luna delantera de sus vehículos que no sirve para nada, y las arcas municipales enfrentan el riesgo de ser mermadas por una indemnización millonaria.

Lo correcto ahora es que el gobierno central deje de lado las cercanías políticas con el alcalde, y diseñe un sistema conducido desde el MTC, a nivel nacional y competitivo, pensando en los intereses de los ciudadanos.

P.D. Tuve la suerte de conocer a Alberto Bustamante Belaunde hace casi tres décadas, mucho antes de que él entrara en política. Hacerlo fue un gran error que, sin embargo, no afecta en modo alguno la trayectoria de un profesional brillante, honesto y apasionado pero, más que eso, una persona magnífica. Que descanse en paz.




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