El papel incómodo pero indispensable del CNE.
El Consejo Nacional de Educación (CNE) es un moscardón incómodo para el gobierno, pues le recuerda, con la autoridad que le otorga la pluralidad y trayectoria de sus integrantes, el avance insuficiente en la transformación postergada desde hace tanto tiempo en este sector. Pero, por ello mismo, es indispensable y debe ser preservado.
El CNE se creó durante el gobierno de Alejandro Toledo como una instancia de consulta. Luego, con la aprobación de la Ley General de Educación, se reconoció su rango legal con una naturaleza autónoma frente al ministerio del sector.
Desde entonces, el CNE ha realizado varias actividades valiosas en favor de la educación nacional. Una de las más importantes fue el diseño del Proyecto Educativo Nacional (PEN) al 2021, el cual contiene un listado preciso de las estrategias y metas específicas para poner en marcha la reforma pendiente.
Asimismo, ante la evidencia de que si bien una reforma educativa requiere de una larga maduración, esta debe ser iniciada cuanto antes, el CNE ha detallado las medidas del PEN correspondientes al quinquenio gubernamental y, también, para el bienio 2007-2008.
La importancia del PEN radica en que se trata de un esfuerzo consensuado entre los 24 miembros del CNE, los cuales destacan no solo por su calidad individual sino por su pluralidad. Ahí están desde León Trahtemberg hasta César Barrera Bazán. Se trata de un grupo que es plural, representativo, interdisciplinario, con trayectoria reconocida en el sector y con independencia.
El PEN se aprobó hace poco más de un año como política de Estado para ser implementada durante los siguientes quince años. Sin embargo, a pesar de que el gobierno ha tomado algunas medidas importantes, todavía es muy poco lo hecho para iniciar la reforma educativa establecida en el PEN.
Gracias a su independencia, el CNE se lo recuerda al gobierno con frecuencia y, por ello, puede serle incómodo. Pero, en realidad, es muy importante contar con una entidad así. Ojalá el gobierno lo entienda en marzo próximo, cuando venza el mandato de los actuales consejeros y surja la tentación de volarse a todos estos moscardones útiles.