| Mié. 05 mar '08

Bien jugado

El papel del Perú en la actual crisis regional.

Dentro de la obvia complejidad de la situación crítica que ha estallado entre Ecuador, Colombia y -cuándo no- Venezuela, la cual sin duda roza al Perú por razones geopolíticas y por el estado actual de las relaciones con dichos países, el gobierno peruano ha sabido ubicarse con prudencia, sin quebrar posiciones expresadas previamente, ni zafar cuerpo, lo cual parece imposible.

Así, es apropiado que el presidente Alan García haya criticado a Colombia por lo que constituye una penetración inaceptable en el territorio del Ecuador, y solicitado la participación de la OEA a la vez de destacar la inconveniencia de que otros países se entrometan, con lo cual aludió directamente a Hugo Chávez.

Esta posición del gobierno peruano le permite, por un lado, respaldar el principio de que ningún país puede invadir a otro así tenga "buenas" razones para hacerlo, como la presencia ahí del grupo terrorista que amenaza su seguridad. Aceptar un ataque de ese tipo significaría validar la aplicación en la región de las políticas que George W. Bush practica en varias zonas del mundo.

Por otro lado, la crítica a Chávez apunta en la dirección correcta de rechazar a un gobierno con aspiraciones hegemónicas, que tampoco respeta la soberanía de sus vecinos y que, además, respalda sin ocultarlo a grupos terroristas que, como las FARC, asesinan, secuestran y ponen en cuestión el sistema democrático en la región.

Es una lástima, sin embargo, que un mensaje como ese tenga poco eco en una zona donde varios países se ponen a merced del bolsillo de Chávez y otros prefieren mirar al techo para no hacerse problemas.

La bronca entre García y Chávez parece inminente, porque el venezolano no tolera discrepancias con su ambición regional. Pero la relación con Colombia y Ecuador podría fortalecerse, lo cual sería muy relevante.

Con la primera, porque, mal que bien, es el principal aliado de García en la región actualmente. Con el segundo, por la importancia de cuidar la relación con nuestro vecino del norte para consolidar el proceso de paz logrado hace una década, y por su eventual influencia en la dinámica política del diferendo limítrofe entre Perú y Chile.

Hasta ahora, vamos bien. Pero es obvio que el camino por recorrer es pantanoso y está lleno de riesgos.




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