La hija es una mujer dulce y treja que sabe sobrellevar situaciones difíciles, la anteriormente reseñada y otras, muchas otras más. Pero ahora está en un disparadero, no sabe qué hacer.
Hace algunos días se enteró de que el padre está hospitalizado con un cuadro cerebrovascular de pronóstico reservado y, según le han dicho, no reconoce a las personas y es imposible entender sus pocos balbuceos.
Ella está tranquila con su conciencia y sabe que no hay mayor cosa por la que debería pedir perdón a su progenitor. Es ella, en fin de cuentas, la agraviada.
Sin embargo, se pregunta si debe ir, despedirse, mirarlo, a pesar de que él no lo sabrá.
Los que sí sabrán son su pareja e hijos, contrarios a que vuelva a abrir una página que todos consideran había sido volteada en su vida.
Los que sí sabrán son la pareja del padre y el producto de una unión que fue secreta tanto tiempo.
Aunque siempre se puede pedir perdón en una despedida -no se corre el riesgo que caiga en saco roto-, además de despedirse, la hija podría perdonar.
Ella podría acercarse y decirle a su padre que lo perdona, aunque él no pueda darse cuenta de esa presencia, o quizá sí. Dicen tantas cosas de las mentes calladas, pero, de alguna manera atenta, de los pacientes comatosos.
Es como escribir una carta a alguien que sentimos que nos infligió una herida y que nos dejó a la vera del camino, pero sin mandarla, solo para sacar lo que llevamos dentro y verterlo en el papel.
Ver nuestros sentimientos frente a frente, leerlos aunque no serán leídos por su destinatario, es una forma de reconciliación, con el otro y con nosotros mismos, una purga de rencores inútiles.
Pero en este caso hay algo más. La hija tiene hijos. A pesar de que ellos se oponen al gesto por considerarlo una confesión, una derrota, más adelante, cuando tengan sus hijos o cuando la hija se encuentre postrada, como todos nos encontraremos alguna vez con el paso de los años, recordará cómo su madre trató a su padre. De eso depende cómo los hijos tratan a los suyos, y no de cómo nosotros los tratamos a ellos.