Más de una señal reciente permite avizorar el empeoramiento de la siempre compleja relación entre el poder político y los medios de comunicación. En el fondo, no es una mala noticia. Al contrario, mejor que sea así.
El Poder Ejecutivo no se cansa de reclamar porque, supuestamente, los medios no reconocen sus logros y, en cambio, exageran sus errores. Incluso, un par de ministros los meten en la lista de responsables de la inflación, mientras el presidente Alan García, en su último perro del hortelano, deslizó que un sector del periodismo está en la lista de canes perjudiciales.
No son los únicos quejosos. La defenestrada Tula Benites no se cansa de repetir que fue víctima de la prensa -de este diario, en particular-, y varios congresistas comparten su sensación de que los medios son los responsables principales de la mala reputación del Parlamento.
A su vez, el alcalde Luis Castañeda acusa a sus críticos -medios incluidos- de tener "mentalidad de bodegueros" (un insulto extraño pues la mayoría de bodegueros peruanos son gente muy capaz), mientras el presidente del Poder Judicial, Francisco Távara, se pasó toda la semana criticando a los medios y demandándoles que sus informaciones sean veraces.
Mejor que la relación sea distante. Ningún periodista decente se mete en el oficio para halagar al poderoso ni espera sus caricias. Los arrumacos entre autoridades y medios dañan al periodismo y, a la larga, perjudican al Gobierno, pues le evitan una fiscalización incómoda pero indispensable, aunque es obvio que, en el corto plazo, no hay cosa que más le guste a la autoridad que la adulación.
Pero no deja de sorprender esta reacción en cadena contra la prensa desde el frente político, especialmente por parte del Poder Ejecutivo, sobre todo cuando este ya cuenta en el mundo de los medios con varios cancerberos que celebran con ladridos estridentes sus avances, y que muerden con entusiasmo a los herejes.
Y, también, cuando ya se le ve el fustán al plan para terminar de convertir el canal siete -supuestamente del Estado- en filial de la oficina de comunicaciones de Palacio de Gobierno.