| Mié. 26 mar '08

La última de Jorgito

Lo bueno, lo malo y lo feo de la reaparición del premier

El premier Jorge del Castillo reapareció ayer, después de la Semana Santa, con cara de haber reflexionado y ganas de borrar la mala imagen que dejó después de que encabezara un comando anti-inflacionario -junto con algunos ministros- que dejó la sensación de que los turbulentos años ochenta estaban de vuelta.

Lo bueno de su reaparición es que, como enfatizó el presidente Alan García apenas regresó de la gira asiática, el premier ratificó que el gobierno no tiene ninguna intención de establecer algún tipo de control administrativo como instrumento para detener el alza del precios de los alimentos, tal como se aplicó con entusiasmo singular y fracaso contundente durante el primer gobierno aprista, en la segunda mitad de los ochenta.

Pero lo malo de sus presentaciones periodísticas de ayer es que el premier las hizo faltando a la verdad, porque lo cierto es que la semana pasada él y varios ministros -como la de Justicia- dejaron la sensación de un nerviosismo exagerado que hizo caer al gobierno -o, al menos, a una parte de este que no fue al Asia- en confusiones graves como la de referirse a la especulación de precios y a la aplicación de un artículo del Código Penal a los supuestos infractores.

Ello hubiera requerido conocer la lista de precios correctos por encima de los cuales se produciría la especulación, la cual felizmente no existe ni, como ha remarcado el gobierno, existirá. Dentro de todo, lo bueno es que ahora tenemos las cosas más claras.

Y, por último, lo feo de la reaparición de ayer del premier Del Castillo es que lo hizo con una actitud que dista mucho de aquélla con la que empezó el gobierno, cuando buscaba tender puentes o escuchar puntos de vista eventualmente diferentes a los suyos.

En este sentido, ayer calificó a sus críticos de neoliberales a ultranza y afirmó que a estos les ha molestado que el gobierno tome medidas para defender a los más pobres. Eso es demagogia, pues ¿quién no va a querer ayudar a los desprotegidos?

Lo único que se le reclamó es que lo haga bien, que no se ponga tan nervioso que contagie esa actitud a la población, y un mínimo de congruencia con el manejo responsable de la economía que su gobierno pretende promover.




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