7 de abril de 2008
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Atracones ciudadanos

Las autoridades ediles no respetan al ciudadano.

La diversidad de obras públicas emprendidas con atolondramiento en varios distritos de Lima, sin coordinación entre ellos, con el fin de mostrar una ciudad algo más bonita a los visitantes de APEC de noviembre próximo -porque los europeos de mayo van a ver el caos actual-, han conseguido que desplazarse por la capital sea un objetivo desesperante. La poca organización e improvisación que se observa constituye, en el fondo, una falta de respeto al ciudadano por parte de las autoridades.

El sábado por la mañana fui testigo de un ejemplo clamoroso de ello en los distritos de Barranco y Chorrillos, una zona de la ciudad en la que se están realizando algunas obras, incluyendo las del c orredor vial metropolitano, lo que evidentemente produce una alteración del tránsito.

Por si esto no fuera suficiente, para el sábado y el domingo se organizó la segunda copa continental de Triatlón en la Costa Verde, lo cual llevó a los promotores -en complicidad con los distritos- a cerrar el tránsito desde Agua Dulce hasta el malecón de Chorrillos. El resultado fue un atracón vehicular impresionante. Si por arriba la cosa va muy lenta debido a los arreglos en proceso, pues por abajo simplemente se suspendió el tránsito.

Nadie puede estar en contra de la práctica del deporte y, menos, oponerse a la celebración, en el país, de competencias deportivas internacionales. Pero las autoridades, empezando por las municipales que, supuestamente, están más cerca de la gente, deberían ser conscientes de que no pueden aprobar la generación de más caos al caos que ya existe.

O se llevaban el Triatlón a otra parte de la ciudad, donde no se generen problemas; o la competencia se hacía más temprano -en las ciudades donde se respeta a la población las maratones se realizan muy temprano, de 7 a.m. a 9 a.m., por ejemplo-; o, sencillamente, no se hacen hasta que la ciudad recupere alguna normalidad. Pero pedir estas soluciones es demasiado para autoridades ediles que, sencillamente, no tienen ningún respeto por el vecino. Si lo tuvieran, se preocuparían un poco para hacer menos insufrible la ciudad.

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