| Mié. 09 abr '08

Se sienten pasos

Todos los caminos (de Fujimori) conducen a Colina.

Los últimos días no han sido fáciles para Alberto Fujimori. Mientras el juicio que se le sigue en la Diroes incrementó durante las últimas dos semanas la solidez de los indicios que apuntan a que las atrocidades del Grupo Colina eran de su consentimiento, la sentencia dictada ayer en la Base Naval a algunos miembros de esta agrupación criminal, por el caso de La Cantuta, estableció que Fujimori tuvo la línea de mando de los Colina a través del SIN.

En el primer caso, el testimonio ofrecido por Umberto Jara, basado en las declaraciones que le ofreció Santiago Martín Rivas, aportó pruebas indiciarias de que Fujimori, además de Vladimiro Montesinos y Nicolás Hermoza, estaban al mando de las actividades del Grupo Colina.

La sesión más contundente fue la del lunes pasado, cuando se propalaron tres nuevos videos y un audio en los que Martin Rivas reconoce la existencia del Grupo Colina y el desarrollo de una guerra de baja intensidad con la autorización de Fujimori. Se trata de un material valioso para el juicio en marcha y en el que, además, se desbarata la treta de que el jefe de los Colina estaba, en esos videos, ensayando sus dotes de histrionismo para el momento en el que realmente debiera abrir la boca.

En el segundo caso, más allá de la condenas específicas que se aplicaron, como la de 35 años de prisión al ex jefe del SIN, Julio Salazar Monroe, lo más relevante de la sentencia es que el tribunal estableció que el Grupo Colina no solo existió, sino que funcionó con la anuencia de Fujimori.

Todavía faltan algunos meses para la sentencia, y el desfile por la sala del juicio de la Diroes de más de un testigo clave -incluyendo, ciertamente, a Montesinos-, pero parece evidente que el desarrollo del proceso, hasta el momento, apunta claramente en la dirección de la culpabilidad de Fujimori, quedando pendiente el número de años de prisión de la condena.

Por ello, es probable que el fujimorismo ingrese durante los meses que quedan del juicio a una fase política intensa, en la que podrían buscar y producirse los pactos y arreglos más insólitos e increíbles. A estar atentos.




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