Una de las peores ideas recientes del Gobierno.
El Gobierno sigue exhibiendo señales de desconcierto en el manejo de la administración pública, y cuando encuentra un problema que no puede resolver, lo primero que se le ocurre es disolver una entidad pública antes que tratar de aplicarle un correctivo.
Fue el caso, por ejemplo, del ya liquidado Consejo Nacional de Descentralización, y ahora varias fuentes gubernamentales apuntan a que Proinversión seguiría el mismo camino. Los rumores van desde que sus funciones se trasladarían a la PCM, hasta que serían asignadas a los ministerios y gobiernos regionales.
Para un gobierno cuyas principales autoridades políticas son tan poco entusiastas por aplicar reformas relevantes que mejoren la eficiencia en la administración pública, acaso por la confusión que esta les produce debido al escaso entendimiento que tienen de la misma, es lamentable la alta proclividad a desaparecer instituciones que sí tienen un papel importante por cumplir.
Es el caso de Proinversión. Concentrar en una entidad especializada funciones complejas vinculadas a la privatización y la promoción de la inversión privada es, sin duda, una opción muy superior a la de partirla de manera que cada ministerio o gobierno regional tenga en su interior una mini-Proinversión.
Esta entidad debe poder elevar su nivel actual de eficiencia, pero disolverla-disolverla para cortarla en pedacitos a ser repartidos entre los ministros es un disparate y un planteamiento descabellado.
Proinversión requiere ser fortalecida para desempeñar un mejor papel. Esto pasa por sistemas remunerativos competitivos y con una incidencia importante de los resultados, por el destrabe de los obstáculos institucionales que tiene para avanzar y, también, por contar con un mayor respaldo político.
Esto último requiere de un consejo directivo en el que participen ministros menos figuretis y más comprometidos con el proceso de atracción de la inversión privada, así como no tan chicheñós como algunos de los actuales, que en lugar de decirle al presidente que está equivocado en este caso, se vuelven ayayeros de un planteamiento que es todo un mamarracho.