El Gobierno insiste hasta el cansancio en que la economía peruana está creciendo de manera espectacular y sostenida, en que la inflación es de las más bajas de la región, en que la inversión aumenta sin cesar y en que la recaudación fiscal no deja de ascender. El Perú se está convirtiendo así en un nuevo ejemplo de éxito, siguiendo a Chile. Estos loables hechos son comunicados por el Gobierno y perfectamente entendidos por la población.
Tan bien entiende la gente el mensaje gubernamental del éxito-país que el 70% de desaprobación presidencial se debe en gran medida al rechazo que crea la constatación de que al país le va fabuloso, pero mal a la gran mayoría de peruanos. Y en cuanto a esto, el Gobierno no tiene nada que comunicar porque no tiene palabra que decir. ¿Por qué si la economía nacional crece tanto la pobreza desciende tan poco? Más aún: ¿por qué las graves desigualdades sociales y territoriales no ameritan la preocupación gubernamental?
La comunicación gubernamental sobre las cumbres internacionales que se realizarán este año en el Perú es otro ejemplo de su capacidad de transmitir mensajes con absoluta claridad. El Gobierno ha dado innumerables señales, perfectamente entendidas, de que le interesa infinitamente más la reunión del Foro Económico de APEC, que se realizará en noviembre próximo, que la Cumbre América Latina, el Caribe y la Unión Europea, que se realizará esta semana.
Hasta la reparación de las pistas tiene como cronograma de finalización el mes de noviembre, lo que se evidencia en carteles en la avenida Javier Prado, que a propósito de las reparaciones dice "Programa APEC".
La comunicación ha sido claramente entendida por los gobiernos europeos, por sus representantes en el Perú y hasta por las agencias de noticias, que han debido patalear fuerte para que se les asigne un espacio físico en el evento. Es tan escaso el interés del Gobierno en la Cumbre con la Unión Europea, que no ha tenido reparos en pelearse con el Parlamento Europeo para desprestigiar a las organizaciones de derechos humanos.
Los mensajes del Gobierno han sido clarísimos: la Cumbre con la Unión Europea no interesa porque, a diferencia de la APEC, es política -no hay inversiones ni TLC que firmar-, tiene una agenda ingrata (cambio climático y pobreza) y hay de por medio vecinos sudamericanos incómodos que robarán cámaras, sobre todo cuando se trate del "rebote" internacional.