Ocho días después del terremoto que cambió en poco más de tres minutos la vida de millares de pobladores de Pisco, Ica, Chincha y Cañete, y en medio del dolor y la angustia en la que desde entonces sobreviven, el Gobierno incorporó a los lotes de alimentos que entrega a los damnificados un paquete de promesas y acciones dirigidas a devolverles la esperanza.
Luego de recibir las cartas credenciales de los nuevos embajadores de Venezuela, Finlandia y Estados Unidos, el presidente Alan García anunció por la noche, en Palacio de Gobierno, que el Fondo para la Reconstrucción Integral de las Zonas Afectadas por los Sismos en el Sur (Forsur), cuyo proyecto de ley fue aprobado en el Consejo de Ministros el día anterior y remitido al Congreso. Por la noche, se informó que el director ejecutivo del Forsur será Julio Favre, quien puso como condición para aceptar el cargo -según La ventana indiscreta- trabajar ad honorem y designar a los demás empresarios integrantes del directorio.
Este organismo -que según el mandatario estará integrado por otros cinco empresarios, los presidentes regionales de Ica, Lima Provincias y Huancavelica, así como los alcaldes de las ciudades devastadas- administrará un presupuesto inicial de 100 millones de soles y la ayuda internacional recibida en efectivo.
El jefe de Estado anunció también la construcción de una autopista ancha para el tramo entre Lima e Ica, la construcción de un puerto moderno en Pisco, la ampliación del aeropuerto para facilitar el comercio con el resto del país y el mundo, moratoria de las deudas, comunicación a través de fibra óptica y la construcción de casas de material noble en zonas elegidas por urbanistas.
DE PIE.
Horas antes, al mediodía, el premier Jorge del Castillo hizo un balance de la ayuda recibida e informó que en una cuenta especial del Banco de la Nación se encuentran depositados los 38 millones de dólares donados en efectivo y que las 12 mil toneladas de alimentos, agua, frazadas, carpas y ropa ya han sido repartidas entre los damnificados. Los pobladores de Yauyos y las zonas altas de Huancavelica comenzaron a recibir ayuda desde ayer, por aire y tierra, desde una base instalada en Huáncano.