El fantasma de la censura ronda al ministro del Interior, Luis Alva Castro, luego de que la oposición parlamentaria presentara ayer una moción, avalada por más de 42 firmas, que lo obligaría a dejar su cargo por la frustrada adquisición de 698 patrulleros chinos para la Policía y por la irregular compra de municiones y pertrechos.
A diferencia de anteriores oportunidades, el Apra ahora tiene problemas para evitar que la iniciativa prospere, luego de que Unidad Nacional (UN) le diera un ultimátum al ministro del Interior para que bote a todos los "funcionarios corruptos" y, de no hacerlo, apoyará el pedido de la censura, y después de que el Grupo Parlamentario Fujimorista (GPF) anunciara que recién en las próximas horas definirá una postura al respecto.
"Las opiniones están divididas. Después de todas las críticas que hemos recibido, si votamos a favor de la censura van a decir que estamos tratando de causar inestabilidad; si votamos en contra dirán que tenemos un arreglo con el Apra. Pedimos paciencia y prudencia. Nuestro análisis será netamente técnico", comentó anoche Keiko Fujimori, a su salida de la sede de la Diroes, al ser interrogada por la interpelación a Alva Castro.
Atrás quedó el apoyo incondicional que mostraban los fujimoristas cuando se trataba de apoyar al Gobierno. Basta recordar el respaldo inmediato que le dieron al Ejecutivo para rechazar la censura al ministro de Energía y Minas, Luis Valdivia, por la contaminación de los relaves mineros, y la interpelación al premier Jorge del Castillo por la irregular contratación del polémico Alberto Pandolfi.
Mientras el fujimorismo ha decidido mantener una espada de Damocles sobre la cabeza de Alva, en Unidad Nacional la cosa está más clara. Según su vocero, Luis Galarreta, el apoyo de su bancada a la moción de censura está en manos del propio titular del Interior.
"Queremos darle la oportunidad al Gobierno de demostrar que hay una lucha frontal contra la corrupción. La bancada de Unidad Nacional ha decidido transmitirle al Gobierno y a Alva Castro que hasta el lunes esperaremos a que los funcionarios corruptos sean sancionados y separados. Si eso no ocurre, nos sumaremos a la moción de censura", afirmó.
El suspenso del GPF y el ultimátum de UN han motivado que la oposición vea con optimismo la posibilidad de que la censura prospere. Así lo comentó anoche el congresista de UPP Edgard Reymundo, quien resaltó que esperan conseguir los 58 votos.
INTERPELACIÓN.
De nada sirvió que Alva Castro se presentara ayer por siete horas ante el Pleno para absolver, con argumentos reiterados, las más de 65 preguntas del pliego interpelatorio por la anulada adquisición de patrulleros chinos y la compra de municiones.
Tampoco valió que, en su cuarta presentación en menos de dos meses en el Parlamento, anunciara que están evaluando comprar los vehículos de gobierno a gobierno, a través de una licitación tradicional y con la participación de un comité especial integrado por la Contraloría, la presidencia de la Comisión de Fiscalización y veedores internacionales.
Al final, la oposición quedó insatisfecha con las explicaciones que dio a cada una de las interrogantes, y eso se lo hicieron saber claramente durante lo que quedaba del debate.
El primero en cuestionar a Alva Castro fue el parlamentario de UPP Víctor Mayorga. "¿Qué ha hecho el ministro en relación con la organización en su sector? No ha hecho nada", le recriminó. Luego, le siguió Lourdes Alcorta (UN), quien le recordó que su antecesora, Pilar Mazzetti, había salido del Mininter por "menos de la mitad", y le criticó por no haber identificado y
expectorado de su sector a la "corrupción flotante que sigue enquistada".
Fredy Otárola (PNP) fue también enérgico al cuestionar el método de subasta inversa para adquirir los patrulleros. "Aplicó un método que las entidades del Estado utilizan para comprar papel higiénico", dijo. Entretanto, Carlos Bruce (AP) aseveró que Alva Castro había demostrado "incapacidad para solucionar los problemas".
El vocero de UPP, Oswaldo Luízar, expresó que Alva no había dado argumentos contundentes para defender las compras en su sector, y le pidió que renuncie para evitar la censura.
Rolando Sousa (GPF), sin adelantar posición, le reprochó al ministro el no haber hecho un mea culpa por la frustrada compra de los patrulleros y por utilizar un método de subasta inversa que -a su criterio- no era adecuado.
defensa aprista. Los apristas fueron los únicos que salieron en defensa del titular del Interior. Javier Velásquez Quesquén reiteró que las adquisiciones se hicieron con "absoluta transparencia y dentro de la legalidad", e insistía en que este tema no debía pasar las fronteras de la Comisión de Fiscalización. Lo mismo trató de explicar Mauricio Mulder, quien aseguró que no se había logrado probar "absolutamente nada" y que la intención de la oposición era "ir pechando y arrinconando al Gobierno para tumbarse un ministro" al presentar una moción de censura minutos antes de que la interpelación culminara, lo que -según dijo- era antirreglamentario.