El presidente de la Corte de Lima, César Vega, niega haber conversado con el ex presidente Alejandro Toledo sobre el juicio por violación que se le seguía al sobrino de este (Miguel Toledo), en el almuerzo que ofreció Adam Pollack en su casa de Chaclacayo. Sin embargo, el desenlace de este juicio, tras la referida reunión, genera la sospecha de un presunto favorecimiento al familiar del ex jefe de Estado.
La historia continúa dos semanas después de esa cita, cuando Vega se convirtió en la máxima autoridad de la Corte de Lima y, como tal, podía retirar y colocar jueces en diversas instancias de la capital. De esa forma, el 10 de octubre cambió al magistrado que debía sentenciar a Miguel Toledo, a quien se culpaba de haber violado sexualmente a Milady Rojas y para quien la Fiscalía pedía 10 años de cárcel.
Aunque esta medida se mantuvo, el juez Carlos Morales fue retirado de ese juzgado y, en su reemplazo, por disposición de Vega, ingresó Wilmer Chaponán Miranda.
Solo dos semanas después de asumir el cargo, este letrado emitió su fallo favoreciendo a Miguel Toledo con la pena de cuatro años de prisión suspendida. Fuentes del Poder Judicial aseguran que, contrariamente a esta sentencia, el juez Morales ya había elaborado un fallo severo (8 años de prisión) contra el acusado. Un detalle que llama la atención es que la lectura de la sentencia no se dio, como muchos creen, el 12 de noviembre, día en que se hizo pública la pena benigna. Ese fallo, en realidad, se dio el 31 de octubre.
Ese día, Miguel Toledo, a pesar de que tenía orden de detención por haber sido declarado reo contumaz, atravesó los controles del Poder Judicial y se acercó sin problemas al 31 Juzgado, donde ya lo esperaban. Tras escuchar la sentencia, estrechó la mano del juez y se retiró. Existe la sospecha de que el acusado ya habría sabido que tendría una sentencia favorable y que, por eso, llegó sin temores hasta el juez Chaponán, colocado por Vega tres semanas después de su reunión con Toledo.