Sorpresivamente, y para que no queden dudas sobre su posición, el presidente Alan García Pérez salió ayer dos veces para garantizarle públicamente al general (r) Francisco Morales Bermúdez Cerruti -involucrado por la justicia de Italia en el secuestro y la posterior desaparición de ciudadanos argentinos de origen italiano, como parte de la Operación Cóndor- que cuenta con todo el respaldo del Gobierno. De paso, dejó entrever que, llegado el caso, no se le daría luz verde a un eventual pedido de extradición.
Muy temprano, en Manchay, el jefe de Estado calificó a Morales Bermúdez como "una personalidad muy respetable, a la cual todos debemos honra y honor" porque cumplió con su compromiso de romper las barreras que impedían que volviera la democracia, y contó que fue testigo de excepción de ese compromiso ya que estuvo al lado de Víctor Raúl Haya de la Torre.
"Creo que estamos cayendo en una especie de exageraciones judiciales en el mundo. Hay una pelea de instituciones para ver quién dirige los países. Si no lo hace el Ejecutivo, lo hace el Legislativo y, si no, aparece un juez que decide llamar la atención y ganar titulares. Como peruanos, nos corresponde respaldar a quien devolvió la democracia al país", subrayó.
Agregó, incluso, que estaba en capacidad de decir que "no hubo una acción concertada con la Inteligencia de la dictadura argentina, que tenía otro carácter, fascistoide, ajeno por completo a los objetivos que aquí tuvieron los militares en su gobierno".
"Yo no sé en qué estos militares peruanos, tan diferentes, podrían haber tenido algo que ver con los dictadores fascistas del cono sur, ni con el de Chile ni con el de Argentina. A mí me parece que hay algo de exageración o de mala información, y estoy seguro de que cualquier investigación judicial peruana demostraría que no es tan exacto lo que se está diciendo en Italia", comentó.
POR SI ACASO.
Por la tarde, en Palacio de Gobierno, el jefe de Estado volvió a recordar que fue testigo de las conversaciones que desde 1976 sostuvieron Morales Bermúdez y Haya de la Torre para planear la convocatoria a la Asamblea Constituyente del 79.
Más cauto, García señaló esta vez que, como jefe de Estado, haría mal en adelantar las cosas, pero que, como persona, en otras circunstancias, apoyaría a Morales "de cualquier forma".
Evidentemente, el tácito respaldo presidencial no solo era para el ex gobernante de facto sino para el general en retiro Pedro Richter Prada -comprendido también en la investigación de la justicia italiana-, quien le agradeció el gesto y manifestó que está dispuesto a ponerse a derecho para que se aclare todo el caso.
Richter Prada negó que el Perú haya formado parte de la denominada Operación Cóndor, y añadió que los ciudadanos argentinos fueron deportados por la frontera con Bolivia porque por allí habían ingresado con documentos fraguados.
¿CURÁNDOSE EN SALUD?
La abierta posición del presidente Alan García a favor de los generales no fue bien vista por algunos organismos defensores de los derechos humanos.
Miguel Jugo, director ejecutivo de Aprodeh, señaló que las declaraciones del mandatario Alan García causan sorpresa porque "estaría garantizando que Morales Bermúdez no será extraditado porque impulsó la transición democrática, cuando fueron los grandes paros nacionales los que obligaron a los militares a dejar el poder".
"Espero que las opiniones del jefe de Estado no tengan efecto sobre el Poder Judicial, que es el que debe tramitar el proceso de extradición. En nuestra opinión, Alan García da muestras, una vez más, de que defiende la impunidad, y parece obvio que se quiere curar en salud. Él goza de inmunidad por ser presidente, pero en el 2011 sí tendría esa posibilidad de ser enjuiciado en un tercer país", indicó.
De otro lado, el titular del Poder Judicial, Francisco Távara, informó que aún no ha llegado ningún pedido de extradición de la justicia italiana contra los generales Morales Bermúdez y Richter Prada, y que, si llegara, será evaluado para emitir una opinión.
Sin embargo, adelantó que, según las informaciones que tiene, "la Operación Cóndor no formaba parte de las políticas de nuestro país".