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| Mar. 19 feb '08
Mato Grosso edifica villa para damnificados del sur
Cuenta Marcos, uno de los apóstoles, que cuando Jesús vio a unos ricos que colocaban ofrendas en el templo y observó a una humilde viuda que ponía dos monedas de cobre entre aquellas, dijo: "Les aseguro que esta pobre viuda ha dado más que nadie". Y, entonces, afirmó que los demás habían entregado algo que les sobraba, pero que ella había dado lo único que tenía.
Algo similar sucede en Chincha con los integrantes de la Operación Mato Grosso -movimiento de muchachos pobres de diversos rincones del país que trabajan gratuitamente por los más pobres- quienes, pese a sus carencias, colaboran -con trabajo y donaciones- en la construcción de 22 casas de material noble para los damnificados del terremoto que castigó el sur del país en agosto del año pasado.
La idea nació como una iniciativa del padre Hugo de Censi, párroco de Chacas (Áncash) e iniciador en el Perú de la Operación Mato Grosso, quien invitó -pocos días después del sismo- a los jóvenes de su organización a trabajar para construir las viviendas.
Desde esa fecha, De Censi comenzó a coordinar el proyecto. Finalmente, gracias a la ayuda de benefactores de Italia y al apoyo de los 27 mil jóvenes que integran las 21 parroquias que conduce en Áncash, Huánuco, Cusco, Cajamarca y Abancay, el proyecto Aventura Chincha es hoy una realidad.
Teresi Bossini, una de las coordinadoras, revela que no fue un trabajo fácil, pero "desde el 4 de enero pasado ya estamos en plena construcción de las casas, las cuales serán al estilo de las villas italianas".
EN EQUIPO.
Cada grupo de trabajo está formado por 80 muchachos, quienes llegan desde los puntos del país. El equipo trabaja durante una semana y, luego, es relevado por otro. A la vez, los jóvenes que se quedan en sus lugares de origen venden los productos que aprenden a fabricar en los talleres de la organización y el dinero lo envían para la construcción. Así, todos colaboran.
"Son pobres, pero saben que tienen más que los damnificados . Han aprendido que compartir es darles sentido a sus vidas", refiere Bossini.
PARA LOS MÁS POBRES.
La coordinadora dice que, para julio de este año, las viviendas de dos plantas ya deben de encontrarse listas y que, además, estarán amobladas.
¿Cómo serán distribuidas? Bossini explica que en Chincha hay 14 parroquias, cada una de las cuales tendrá que elegir a 10 familias damnificadas. Las 140 seleccionadas entrarán a un sorteo final, de donde saldrán 22 ganadores. Por lo visto, solo Dios y la suerte decidirán quiénes serán los propietarios de las casas.
Algo similar sucede en Chincha con los integrantes de la Operación Mato Grosso -movimiento de muchachos pobres de diversos rincones del país que trabajan gratuitamente por los más pobres- quienes, pese a sus carencias, colaboran -con trabajo y donaciones- en la construcción de 22 casas de material noble para los damnificados del terremoto que castigó el sur del país en agosto del año pasado.
La idea nació como una iniciativa del padre Hugo de Censi, párroco de Chacas (Áncash) e iniciador en el Perú de la Operación Mato Grosso, quien invitó -pocos días después del sismo- a los jóvenes de su organización a trabajar para construir las viviendas.
Desde esa fecha, De Censi comenzó a coordinar el proyecto. Finalmente, gracias a la ayuda de benefactores de Italia y al apoyo de los 27 mil jóvenes que integran las 21 parroquias que conduce en Áncash, Huánuco, Cusco, Cajamarca y Abancay, el proyecto Aventura Chincha es hoy una realidad.
Teresi Bossini, una de las coordinadoras, revela que no fue un trabajo fácil, pero "desde el 4 de enero pasado ya estamos en plena construcción de las casas, las cuales serán al estilo de las villas italianas".
EN EQUIPO.
Cada grupo de trabajo está formado por 80 muchachos, quienes llegan desde los puntos del país. El equipo trabaja durante una semana y, luego, es relevado por otro. A la vez, los jóvenes que se quedan en sus lugares de origen venden los productos que aprenden a fabricar en los talleres de la organización y el dinero lo envían para la construcción. Así, todos colaboran.
"Son pobres, pero saben que tienen más que los damnificados . Han aprendido que compartir es darles sentido a sus vidas", refiere Bossini.
PARA LOS MÁS POBRES.
La coordinadora dice que, para julio de este año, las viviendas de dos plantas ya deben de encontrarse listas y que, además, estarán amobladas.
¿Cómo serán distribuidas? Bossini explica que en Chincha hay 14 parroquias, cada una de las cuales tendrá que elegir a 10 familias damnificadas. Las 140 seleccionadas entrarán a un sorteo final, de donde saldrán 22 ganadores. Por lo visto, solo Dios y la suerte decidirán quiénes serán los propietarios de las casas.
