| Mié. 27 feb '08

Alfonso Grados: Los asesinos en su catadura

Del Destacamento "Colina"

A la Faz Real de la "Triada"

Pretendiendo demostrar su participación protagónica (pero a la vez negadora) del Grupo Colina, el propio Carlos Pichilingue dijo haber escrito desde hace diez años un aborto del Libro que

respondería mas o menos a esa concatenación.

El video en que el periodista y testigo Humberto Jara exhibiría hoy,

por más de una hora, las entrevistas que concatenadamente convino con Mártin Rivas en que este diría su "verdad" del Grupo Colina, ya habrán servido de rotundo mentís al intento de su dilecto compinche Pichilingue en desmentir hasta la existencia misma del escuadrón formal con que la "Triada" (Fujimori, Hermosa Ríos y Montesinos) habría querido revestir de "conflictos de baja intensidad" el pandillaje asesino que desde su origen establecieron y desde siempre protegieron , luego encubrieron y finalmente amnistiaron.

(Y esto dicho aunque le duela tanto en estos días a mi estimado amigo, el Doctor Luís Delgado Aparicio que su "inmaculado" reciba Presidente el condigno trato que merece).

A propósito cuánto debería agradecer el ex parlamentario de la mayoría con quien tantas veces dialogué, disentí y discrepé en el Congreso del 95 - 2000 que no le hubiera tocado quedar registrado en la suerte de mesnada

que casi en la última sesión del precedente Congreso Constituyente Democrático quedó registrado el voto obsecuente con que Fujimori les impuso la amnistía a los Colina

Nadie puede dudar a estas alturas del actual proceso público del Grupo Colina no solo existió sino que actuó impunemente como estamento militar - que así fue admitido de Capitán a Paje -, aunque se procurase encubrirlo bajo el rubro de "inteligencia".

Tampoco que el Comandante General Hermosa Ríos le diera respaldo explícito, Doctor Nagasaki, en la significación de especialmente distinguirlo en el sacrosanto 6to piso del Pentagonito, aunque no lo proclamara así en el discurso de ocasión, precisamente el disfraz de "inteligencia" no iba a sincerarse en el de "asesinos especiales" por la masacre de los Barrios Altos con el inocente niño incluido y los otros perpetrados por sus agasajados de ese medio día.

Muchos se preguntarán: ¿Y donde aparece Montesinos?

Precisamente habrá que responder: Aparece en su tutoría reconocida por el novel Presidente del 90 sobre sus relaciones con las Fuerzas Armadas. Y, por ende, en su acentuada dependencia de la astuta experiencia del "capitán", hasta hace tan pocos meses expulsado y prohibido hasta de visitar cualquier cuartel.

Si el propio Fujimori así lo ha admitido ante el tribunal que hoy lo juzga: ¿Para que tendría Montesinos que aparecer cuando ya le habría presentado a Hermosa y ya este se había encargado de demostrar su propia "lealtad y subordinación"?.

¿Alguien duda que Montesinos estaba al tanto del Grupo Colina cuando en el transcurso de su influencia inspiró y subordinó a sucesivas jerarquías militares hasta hacerlas, como nadie antes entregar cada mes los "aportes" que sustraían de sus propios ministerios castrenses para que Fujimori y Montesino lo distribuyeran

a sus anchas. ¡Ahora todo lo pagan en prisión!

Si ese era el sistema integral de la corrupción: ¿Necesitaba Montesinos marcar su presencia pública en cada paso que urdía en la sentina de sus diálogos de trastienda con el "supremo dictador"?. ¿Podemos creer acaso que el "chino" no sabía de los infames vladivideos"?. ¿Acaso no los buscó desesperadamente antes de fugarse al Japón?.

Es como si hoy dudáramos de lo que el Teniente Portela ha desnudado contra el concatenamiento de las infames complicidades, inspiradas y encubiertas entre Hermosa y Pérez Documet en el deliberado secuestro y asesinato del profesor y los 9 estudiantes de la Cantuta como represalia sangrienta del vandálico acto de sendero en Miraflores.

Haga una encuesta Doctor Nagasaki. Nosotros los de la gallarda UPP, inicial y plural entonces inspirada por Pérez de Cuellar - y nada que ver con la de hoy -

lo veníamos denunciando. Los registros del Congreso y las denuncias que pocos medios acogían serán siempre un baldón para los sumisos y obsecuentes. Por el contrario allí están registrados los nombres y voces, entre otros, de Henry Pease, Daniel Estrada,

Gustavo Mohme, Roger Guerra García,

Jorge Avendaño, Chela Fernández Baca, Marigola Cerro, alternantes voceros de nuestra bancada en la gesta compartida con otros personeros de la oposición que derribó, finalmente al "coloso"

usufructuario de tanta concupiscencia y tanto miedo.

Recordémoslo bien: este juicio no es solo del Grupo Colina, ni a Hermosa ni a Montesinos. Estamos enjuiciando al sistema perverso con que el Gobierno de esa Triada (y sus vladivideos) corrompieron instituciones y hombres.

El estupor De Martín Rivas

La tarde de verano reverberaba fuera, pero ya raleaba la concurrencia dominical al grato salón comedor del "Donatello" en la Avenida La Encalada en Surco.

Traspasando la puerta de acceso una mesa larga agotaba las botellas de vino y les estiraba el almuerzo de sus comensales en mangas de camisa.

Con mi esposa Nella ingresamos para ocupar una mesa y apenas, distraídamente, respondía un saludo al paso, Nella me advierte; ya sentados "Mira quien esta presidiendo aquella de la entrada, mirando hacia acá". Girando el torso, lo reconocí. (Hacía apenas unos días había querido espetarle infructuosamente el juicio que merecía su presencia en la Comisión de Ética del Congreso. No pude hacerlo en esa tarde del 7 de febrero de 1988 porque en el intermedio se escapó

descolgándose por una pared lateral

Salté ahora como impulsado por un resorte:

Vociferé

¡Asesino! ¿"Cómo permiten que este asesino manche este lugar"? Un primer silencio de asombro; revuelo en las mesas. Martín Rivas alcanza a balbucear a gritos con el rostro contraído: ¡Cállate Grados!, Tránsfuga y no sé que más hasta sentarse libido y trémulo.

Al rato, alguno se acerca de soslayo: "No se altere Doctor, Esté tranquilo, No se preocupe".

Era uno de los contertulios del repudiado. Ni siquiera lo atendí con la mirada

Casi hora y media después ya el salón estaba prácticamente vacío. Había que salir precediendo a Nella, pasando al lado mismo de la mesa del vituperado.

Me siguieron dos o tres mozos. Agustín Hurtado Guzmán,

sigue en la brega y revive el episodio para quien quiera oírlo: "¡Que cara tenía ese hombre!."

El asesino masculla: ¡"Cuídate, ya me la vas a pagar".

Yo le contesté volteando la cara enfrentando de arriba abajo la suya, "¿Porque no lo haces ahora?". "Hazlo de frente y no por la espalda como lo hiciste con los de la Cantuta", terminé sin oír lo que farfullaba: "Aprovecha, - termino - Tu bien sabes que nunca tengo custodia".

"Nella ya estaba al volante, enrumbamos a casa, muy cerca".

Al día siguiente, en el Hall de Los Pasos Perdidos del Congreso le pido a mi amiga y colega Rosa Reyna entonces cronista parlamentaria de La Republica que publique una reseña de este episodio, sin estridencias.

Rosa, ahora de Orbegozo cumple funciones en la Asesoria Parlamentaria del Congreso.

Por lo pronto ya oyeron el testimonio ya oyeron el testimonio del Teniente Portela sobre la cobardía del comportamiento del General Pérez Documet en los días posteriores a los asesinatos de la Cantuta eludiendo su responsabilidad. Cuando le toque, a su turno comparecer ante este tribunal le recordaré la vez que se quedó mudo cuando lo interrumpí en un acto social en que hacía alarde de su magnanimidad castrense.

Lo dejo allí.

Nagasaki Y la Triada

Es claro el designio del Doctor Nagasaki:

a.

Demostrar que le basta limitar hasta los niveles de mando castrenses inferiores a los del Presidente el conocimiento y las responsabilidades de los crímenes de Colina

b.

Proteger por añadidura a Hermosa no solo por ser a la vez su defendido (¿será ético?) sino porque sería imposible que la caparazón aislante de Fujimori hubiera llegado al extremo "no haberse enterado de nada"

c.

Su atildada cantaleta de pretender la existencia de un formalismo legal de las políticas y órdenes castrenses que se basaría en "que si el crimen no esta escrito no existe" o "si el asesinato no está en la orden no ha sido cometido"

d.

Como dijeron los copícuos voceros fujimoristas al abrirse el Juicio: "esa meta (de enjuiciar directamente a Fujimori) es muy alta y no podrá ser cumplida"

e.

En fin: ¿Nagasaki Dixic?

*Periodista


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