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| Vie. 14 mar '08
Blindaje a congresista aprista pone en duda el liderazgo presidencial
La pública mortificación del presidente Alan García por el escandaloso espaldarazo mayoritario de su bancada parlamentaria a la cuestionada Tula Benites, la noche del miércoles, no fue gratuita. Y es que -según fuentes acreditadas de Perú.21-, días atrás, a través del secretario general del partido, Mauricio Mulder, y de Javier Velásquez Quesquén, el mandatario hizo una invocación -con sabor a directiva- a los compañeros para que voten a favor de la denuncia constitucional contra la legisladora trujillana por la contratación de un empleado fantasma en su despacho congresal.
En una coyuntura política en la que la aprobación a su gestión ha experimentado un bajón de seis puntos -de 39% a 33% en el último mes, de acuerdo con el último sondeo de la Universidad Católica-, el mandatario no estaba dispuesto a poner en riesgo su credibilidad ni la de su partido por Benites. No contó, sin embargo, con que su exhortación caería en saco roto. Menos aun advirtió que uno de los promotores de este clima de rebeldía que lo dejaría mal parado sería su ex ministro José Carrasco Távara.
TEJES Y MANEJES.
La noche del miércoles, durante la sesión reservada del Pleno, no fue sorpresa para los legisladores de la oposición ver a Carrasco afanoso porque -rechazada la propuesta oficialista para que se vote delito por delito- quedara sin efecto el acuerdo de votar en bloque y, en su lugar, se deje a los compañeros en libertad de pronunciarse según su criterio. Y es que fue él también quien, meses atrás, boicoteó reiteradamente el trabajo de la Subcomisión de Acusaciones Constitucionales impidiendo el avance de las investigaciones en el caso Benites.
Así, con José Carrasco jugando en pared con Benites, que apelaba desesperadamente a la solidaridad provinciana de sus colegas para lograr su absolución, y con el apoyo de otros apristas como Fabiola Salazar o José Macedo, no hubo manera de que
Mulder, Luis Negreiros y Velásquez Quesquén lograran imponer el acatamiento de la orden presidencial.
Los reclamos insistentes del presidente del Legislativo, Luis Gonzales Posada, para que marquen su votación en el tablero electrónico del hemiciclo y el desorden en otras bancadas por la expectativa de los resultados de la votación fueron aprovechados en beneficio de Benites. Finalmente, diez de sus compañeros se abstuvieron, y ocho votaron en contra, entre ellos el de la propia acusada. Solo Mulder, Velásquez, Negreiros y Aurelio Pastor avalaron la denuncia "porque son los que siempre dan la cara mientras que los otros nunca aparecen", observaría luego el upepista Oswaldo Luízar.
En la reunión no faltó la intervención de Javier Valle Riestra, quien no obstante haberse abstenido en la votación de la víspera, recordó el caso del aprista Alfredo Tello a quien, en 1946, se le levantó la inmunidad por haber supuestamente asesinado al director del diario La Prensa, Fernando Graña, pese a que alegaba inocencia, para evitar un clima pregolpista.
Dicho esto y luego de otras intervenciones, y en un clima de tensión, el acuerdo no pudo ser otro que votar en bloque a favor de la denuncia contra Tula Benites. El mea culpa, sin embargo, fue tardío y, acusando el golpe, Alan García no dudó en llamarle la atención públicamente a su bancada en la que el lema Disciplina, compañeros parece estar haciendo agua por todos los frentes.
En una coyuntura política en la que la aprobación a su gestión ha experimentado un bajón de seis puntos -de 39% a 33% en el último mes, de acuerdo con el último sondeo de la Universidad Católica-, el mandatario no estaba dispuesto a poner en riesgo su credibilidad ni la de su partido por Benites. No contó, sin embargo, con que su exhortación caería en saco roto. Menos aun advirtió que uno de los promotores de este clima de rebeldía que lo dejaría mal parado sería su ex ministro José Carrasco Távara.
TEJES Y MANEJES.
La noche del miércoles, durante la sesión reservada del Pleno, no fue sorpresa para los legisladores de la oposición ver a Carrasco afanoso porque -rechazada la propuesta oficialista para que se vote delito por delito- quedara sin efecto el acuerdo de votar en bloque y, en su lugar, se deje a los compañeros en libertad de pronunciarse según su criterio. Y es que fue él también quien, meses atrás, boicoteó reiteradamente el trabajo de la Subcomisión de Acusaciones Constitucionales impidiendo el avance de las investigaciones en el caso Benites.
Así, con José Carrasco jugando en pared con Benites, que apelaba desesperadamente a la solidaridad provinciana de sus colegas para lograr su absolución, y con el apoyo de otros apristas como Fabiola Salazar o José Macedo, no hubo manera de que
Mulder, Luis Negreiros y Velásquez Quesquén lograran imponer el acatamiento de la orden presidencial.
Los reclamos insistentes del presidente del Legislativo, Luis Gonzales Posada, para que marquen su votación en el tablero electrónico del hemiciclo y el desorden en otras bancadas por la expectativa de los resultados de la votación fueron aprovechados en beneficio de Benites. Finalmente, diez de sus compañeros se abstuvieron, y ocho votaron en contra, entre ellos el de la propia acusada. Solo Mulder, Velásquez, Negreiros y Aurelio Pastor avalaron la denuncia "porque son los que siempre dan la cara mientras que los otros nunca aparecen", observaría luego el upepista Oswaldo Luízar.
En la reunión no faltó la intervención de Javier Valle Riestra, quien no obstante haberse abstenido en la votación de la víspera, recordó el caso del aprista Alfredo Tello a quien, en 1946, se le levantó la inmunidad por haber supuestamente asesinado al director del diario La Prensa, Fernando Graña, pese a que alegaba inocencia, para evitar un clima pregolpista.
Dicho esto y luego de otras intervenciones, y en un clima de tensión, el acuerdo no pudo ser otro que votar en bloque a favor de la denuncia contra Tula Benites. El mea culpa, sin embargo, fue tardío y, acusando el golpe, Alan García no dudó en llamarle la atención públicamente a su bancada en la que el lema Disciplina, compañeros parece estar haciendo agua por todos los frentes.
