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| Vie. 14 mar '08
"Sí, Tula Benites fue la Canchaya del Apra"
¿Valía tanto Tula Benites que el Apra tuvo que embarrarse por ella votando mayoritariamente por su absolución?
No. Lo que nosotros acordamos fue votar a favor, pero no por los delitos de colusión ni de peculado, sino de falsedad genérica. Pedimos votar por separado cada delito, pero la mayoría votó en contra. Eso generó una inmensa confusión en la bancada.
¿Dónde quedó la disciplina aprista?
No hubo disciplina. Yo hice cuestión de Estado para exigir que se votara a favor de todas maneras, pero la mayoría votó a favor de la libertad de voto.
¿Por qué pidió votación reservada si en el caso Canchaya fue pública?
Yo argumenté que a igual razón, igual derecho, porque la suspensión de Canchaya, no la acusación, fue votada en sesión reservada. Nos pareció pertinente hacerlo para evitar que, con ese argumento, se alegara posteriormente un pedido de nulidad (de la votación). Fue un error.
¿El carné les da a los apristas patente de corso para delinquir?
No, por eso acabamos de rectificar.
Pero ha sido por presión ciudadana y de los medios de comunicación.
No. Como secretario general, no podía ser desautorizado de esa manera. Por eso reuní temprano a mis compañeros y les dije: "Muy bien, quieren hacer prevalecer este punto de vista; no cuenten conmigo. Elijan a Tula Benites secretaria general del partido". He tenido que hacer cuestión de Estado.
¿Qué sanciones se impondrá a los congresistas que en la segunda votación avalaron a Benites?
Hice un llamado de atención y todos votaron disciplinadamente, salvo Humberto Falla, a quien vamos a someter a disciplina. La medida también alcanzará a María Helvezia Balta (quien se ausentó del hemiciclo).
A lo largo del proceso, el blindaje aprista fue evidente. Carrasco boicoteó el trabajo de la Subcomisión de Acusaciones Constitucionales.
Hubo blindaje de algunos congresistas, pero no del partido, que en ningún momento tomó la decisión de blindar a Tula Benites. Este caso ha afectado seriamente la disciplina de la Célula Parlamentaria. Hubo congresistas indisciplinados, esa es la verdad. Carrasco lo hizo por su cuenta y riesgo, el partido nunca le pidió nada, y con eso afectó la imagen del partido.
La oposición sostiene que los cuatro votos apristas a favor, en la primera votación, fueron solo una fachada.
No es cierto, y eso se desbarata con el solo hecho de que, si hubiesen estado presentes los congresistas de otras bancadas, otro habría sido el resultado. ¿Cómo íbamos a saber que no estarían once nacionalistas? Con ellos se alcanzaba los votos, ellos también son responsables.
¿Cuál es la situación de la legisladora Tula Benites ahora?
Hemos llegado a la convicción de que cometió un delito. Hoy (ayer), el Tribunal Nacional de Ética ha decidido, en última instancia, expulsarla. Hay que ser claros: ningún militante está por encima del partido.
¿Se actuará así en otros casos?
Sin duda alguna, sobre todo en los casos que están pendientes, tengan el nivel que tengan, sean militantes de base o congresistas.
¿No han asumido un costo muy alto por una parlamentaria anodina?
Sin duda, hay un costo político para el partido, pero también se afecta a la democracia. Ahora, la verdad es que ella fue hecha conocida por un medio de prensa que no hizo la misma campaña con los demás congresistas.
Una campaña motivada por el blindaje aprista.
Sí, pero la campaña empieza con una carátula que dice: "La Canchaya del Apra". Yo no he visto una sola carátula que diga "La Canchaya del Partido Nacionalista", por Yaneth Cajahuanca, por ejemplo, o "La Canchaya de UPP", por José Vega.
Pero ella fue la Canchaya del Apra.
Sí, y porque fue la Canchaya del Apra debió aplicársele los mismos delitos que se le aplicaron a Elsa Canchaya.
Usted ha reconocido su falta de liderazgo en la bancada. ¿Eso implica su alejamiento de la dirigencia?
Un dirigente que es desmentido por una base está de más, tiene que renunciar; y si hoy día (ayer) hubiese sido desautorizado por mi base, habría tenido que apartarme de la Secretaría General.
¿Siente vergüenza de lo ocurrido?
Sí, siento vergüenza, lo he reconocido.
No. Lo que nosotros acordamos fue votar a favor, pero no por los delitos de colusión ni de peculado, sino de falsedad genérica. Pedimos votar por separado cada delito, pero la mayoría votó en contra. Eso generó una inmensa confusión en la bancada.
¿Dónde quedó la disciplina aprista?
No hubo disciplina. Yo hice cuestión de Estado para exigir que se votara a favor de todas maneras, pero la mayoría votó a favor de la libertad de voto.
¿Por qué pidió votación reservada si en el caso Canchaya fue pública?
Yo argumenté que a igual razón, igual derecho, porque la suspensión de Canchaya, no la acusación, fue votada en sesión reservada. Nos pareció pertinente hacerlo para evitar que, con ese argumento, se alegara posteriormente un pedido de nulidad (de la votación). Fue un error.
¿El carné les da a los apristas patente de corso para delinquir?
No, por eso acabamos de rectificar.
Pero ha sido por presión ciudadana y de los medios de comunicación.
No. Como secretario general, no podía ser desautorizado de esa manera. Por eso reuní temprano a mis compañeros y les dije: "Muy bien, quieren hacer prevalecer este punto de vista; no cuenten conmigo. Elijan a Tula Benites secretaria general del partido". He tenido que hacer cuestión de Estado.
¿Qué sanciones se impondrá a los congresistas que en la segunda votación avalaron a Benites?
Hice un llamado de atención y todos votaron disciplinadamente, salvo Humberto Falla, a quien vamos a someter a disciplina. La medida también alcanzará a María Helvezia Balta (quien se ausentó del hemiciclo).
A lo largo del proceso, el blindaje aprista fue evidente. Carrasco boicoteó el trabajo de la Subcomisión de Acusaciones Constitucionales.
Hubo blindaje de algunos congresistas, pero no del partido, que en ningún momento tomó la decisión de blindar a Tula Benites. Este caso ha afectado seriamente la disciplina de la Célula Parlamentaria. Hubo congresistas indisciplinados, esa es la verdad. Carrasco lo hizo por su cuenta y riesgo, el partido nunca le pidió nada, y con eso afectó la imagen del partido.
La oposición sostiene que los cuatro votos apristas a favor, en la primera votación, fueron solo una fachada.
No es cierto, y eso se desbarata con el solo hecho de que, si hubiesen estado presentes los congresistas de otras bancadas, otro habría sido el resultado. ¿Cómo íbamos a saber que no estarían once nacionalistas? Con ellos se alcanzaba los votos, ellos también son responsables.
¿Cuál es la situación de la legisladora Tula Benites ahora?
Hemos llegado a la convicción de que cometió un delito. Hoy (ayer), el Tribunal Nacional de Ética ha decidido, en última instancia, expulsarla. Hay que ser claros: ningún militante está por encima del partido.
¿Se actuará así en otros casos?
Sin duda alguna, sobre todo en los casos que están pendientes, tengan el nivel que tengan, sean militantes de base o congresistas.
¿No han asumido un costo muy alto por una parlamentaria anodina?
Sin duda, hay un costo político para el partido, pero también se afecta a la democracia. Ahora, la verdad es que ella fue hecha conocida por un medio de prensa que no hizo la misma campaña con los demás congresistas.
Una campaña motivada por el blindaje aprista.
Sí, pero la campaña empieza con una carátula que dice: "La Canchaya del Apra". Yo no he visto una sola carátula que diga "La Canchaya del Partido Nacionalista", por Yaneth Cajahuanca, por ejemplo, o "La Canchaya de UPP", por José Vega.
Pero ella fue la Canchaya del Apra.
Sí, y porque fue la Canchaya del Apra debió aplicársele los mismos delitos que se le aplicaron a Elsa Canchaya.
Usted ha reconocido su falta de liderazgo en la bancada. ¿Eso implica su alejamiento de la dirigencia?
Un dirigente que es desmentido por una base está de más, tiene que renunciar; y si hoy día (ayer) hubiese sido desautorizado por mi base, habría tenido que apartarme de la Secretaría General.
¿Siente vergüenza de lo ocurrido?
Sí, siento vergüenza, lo he reconocido.
