4 de mayo de 2008
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Walter Albán: "Exijo que me llamen caviar"

Le tiene tanto miedo a la oscuridad que quizá por eso -dice- se inclina por la transparencia. Para Walter Albán, el gobierno de Alan García se va acercando a la tríada observada en el Perú de los noventa: crecimiento económico, autoritarismo y una recurrencia al fantasma del terrorismo para legitimar cualquier decisión. El último apaga la luz.

Es indudable que la economía va bien y que el país ha ganado prestigio en el mundo. Pero en materia de derechos humanos, ¿el Perú avanza?
Yo diría que muy poco. Por el contrario, se advierte un retroceso, como lo ocurrido con Aprodeh. Es evidente que hay un propósito de atacar a las organizaciones de derechos humanos cuando todo tiene que ver con algo puntual: la opinión de Aprodeh sobre si el MRTA debe estar en la lista de grupos terroristas. Cada quien tiene derecho a opinar o a equivocarse en sus opiniones.

¿Y cree que Aprodeh se equivocó?
Yo creo que la expresión de Aprodeh no ha sido feliz, porque se prestaba a una tergiversación. Si revisamos la carta, en ningún momento niega la calificación de terrorista del MRTA, pero considera que ya no implica una amenaza inminente para la sociedad. Uno puede discrepar de esa opinión, pero ello no puede descalificar a una organización que ha trabajado mucho por la defensa de los derechos humanos en el país.

El Gobierno sostiene que el MRTA debe estar en la 'lista negra' para evitar que pueda manejar cuentas en Europa. ¿No es válido ese argumento?
Es un argumento que no debemos descartar de plano, pero es verdad también que hace tiempo que no sabemos si el MRTA sigue activo. Todo lo que se haga para evitar un rebrote del terrorismo es correcto y debe tener el mayor respaldo, pero debe hacerse con criterio para evitar estos resbalones. Más allá de la opinión de una ONG, ¿dónde está la política exterior del Estado?

El embajador del Perú en Bruselas, Jorge Valdez, dijo que no tuvo tiempo para contrarrestar la carta de Aprodeh.
A eso voy. Creer que la decisión del Parlamento Europeo fue una consecuencia de la carta de Aprodeh no me parece que sea un argumento válido. ¿Dónde está nuestra política exterior si la simple carta de una ONG termina haciendo que el interés del Estado peruano sea dejado de lado?

¿Qué debería hacer el canciller?
Acopiar los elementos de juicio necesarios para persuadir a los europeos de que la decisión que tomaron no fue la mejor. Sin embargo, la decisión que ellos adopten no cambia en absoluto la naturaleza terrorista del MRTA. Lo que sí me preocupa es que algunas personas vinculadas a organizaciones que tienen una opinión contraria al Gobierno puedan ser calificadas, sin mayores juicios, como miembros del MRTA.

Estamos hablando, por ejemplo, de la situación de Melissa Patiño.
Efectivamente, y preocupa que desde algunas esferas del gobierno se advierta una actitud un tanto autoritaria. A nadie se le puede privar de su libertad ni acusar de terrorismo porque tenga una opinión distinta no solo a la del Gobierno sino a la de las organizaciones políticas más comprometidas con el sistema democrático.

Si no la encuentran responsable del delito de terrorismo, ¿qué debería ocurrir con el ministro del Interior?
Lo mínimo, por decoro, sería que renunciara. Sin embargo, vemos que hay una cadena de hechos que han comprometido la responsabilidad del ministro Luis Alva Castro y no ha pasado nada. Me preocupa que se estén avalando permanentemente estas tendencias autoritarias represivas.

¿No es incompatible que Aprodeh, por ejemplo, defienda un caso de derechos humanos contra el Estado y a la vez integre el Consejo Nacional de Derechos Humanos (CNDH)?
No, porque el Estado no debe proteger a los violadores de derechos humanos ni desconocer sus responsabilidades, sino esclarecer los hechos, llegar a la verdad y que se actúe en consecuencia de eso. No confundamos las estrategias propias de la defensa del Estado porque eso no está en manos del CNDH. Ahí no se discuten cosas que tengan carácter confidencial o reservado.

Pero eso es lo que han mencionado el presidente Alan García y el premier.
Ahí hay una ligereza que da nota de la manera tan poco reflexiva con que se han tomado estas decisiones. El CNDH es una entidad consultiva que asesora y que se reúne cada tres meses. Es más, ahora dicen que la Conferencia Episcopal y el Concilio Evangélico no han quedado fuera del CNDH, pero la verdad es que sí han quedado fuera. Han perdido su calidad de observadores.

Con esta decisión del Gobierno, ¿el CNDH pierde sentido?
Totalmente, porque la política por los derechos humanos no es un asunto exclusivo del Estado. La primera responsabilidad la tiene el Estado, pero la sociedad civil está de por medio y la idea del CNDH era la participación de ambos bajo un compromiso de defensa de los derechos fundamentales.

¿Francisco Soberón no haría bien en reconocer que se equivocó?
Sería oportuno que haya un esclarecimiento de ese tipo, para que se entienda mejor la postura de Aprodeh y del propio Francisco Soberón. Pero, repito, ellos no han desconocido la calidad de entidad terrorista del MRTA. Aclarar esos puntos bien valdría la pena, pero es una decisión que le compete a él. Sin embargo, los partidos políticos como el Apra no pueden olvidarse de que la sociedad civil tuvo un papel protagónico en la recuperación de la democracia.

¿Qué ha pasado con ese Apra que lavaba la bandera a fines de los 90?
Bueno, no está demostrando un compromiso serio con los derechos humanos. Por el contrario, pareciera que en esos puntos lamentablemente está más cerca de los grupos que fueron autoritarios, que rompieron la constitucionalidad del país y que abrigaron una gran corrupción, además de violar los derechos humanos.

¿Usted cree que el Apra está hoy más cerca del fujimorismo?
No es solo una creencia. Es una evidencia, por la forma como se comporta en el Congreso. Ahí está la presencia del vicepresidente Giampietri, quien está a la batuta del cuestionamiento a todos los procesos sobre violaciones a los derechos humanos. Flaco favor se les hace a la Marina y a las FF.AA. cuando se piensa que la defensa de sus intereses va de la mano con la defensa de quienes pueden ser responsables de violaciones a los derechos humanos.

¿La actuación de Giampietri en el caso Aprodeh no es comprensible por haber sido rehén del MRTA?
Hubo muchos rehenes, y por supuesto que se debe comprender la situación por la que atravesaron, pero quienes asumen funciones públicas no pueden hacerlo sesgados por una experiencia de ese tipo. Quien anímicamente no esté en posibilidad de hacerlo objetivamente debería apartarse y no asumir funciones de esta naturaleza.

¿Giampietri está anímicamente capacitado para ser vicepresidente?
Yo creo que el vicealmirante Giampietri muestra hace mucho tiempo que no tiene ninguna objetividad en estos temas y que, más bien, ha emprendido una suerte de cruzada contra las organizaciones de derechos humanos.

Si el principal problema del Gobierno no es la comunicación, ¿cuál es?
El Gobierno tiene dos problemas. Uno: no haber tomado medidas que permitan una mejor distribución del ingreso. Y dos: el deseo de manejar las cosas sin ningún tipo de opinión discrepante. Eso preocupa, porque nos hace retroceder a las épocas de Fujimori: crecimiento económico, autoritarismo desde el Estado y una permanente recurrencia al fantasma del terrorismo para legitimar cualquier decisión.

Cuénteme, ¿ya le han dicho 'caviar'?
No he sabido que me otorguen ese calificativo (ríe). Cuando el gobierno militar cerró los medios, hubo una portada de Monos y monadas en la que exigían ser también clausurados, porque consideraban que dejarlos en circulación era una medida para hacerlos quedar mal. Pues bien, si no me han dicho 'caviar', que me lo digan cuanto antes.

¿Usted exige que lo llamen 'caviar'?
Así es. Exijo que me llamen 'caviar', porque a estas alturas yo creo que uno es criminal contra los derechos humanos y corrupto o es 'caviar'. Entonces, más vale tomar distancia de los aspectos que efectivamente dañan al Perú y a la vida de los peruanos.

 
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