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| Dom. 11 may '08
Espuma milagrosa
Ahora sí Chemo tendrá que decir por qué ha borrado de su lista a Carlos Lobatón. Si estuvo en la triste juerga de la selección, no merece gozar del beneficio de la duda. Pero si es un inocente salpicado por la actitud timorata
de un técnico incapaz de asumir una posición pública sobre el escándalo, no habrá nadie que no reclame un lugar para el volante en la bicolor.
Por fútbol, por capacidad de distribución y porque también sabe marcar, el Loba no debería faltar. Y también por su botín derecho, perfecto para clavar la pelota en un ángulo y desatar una fiesta de espuma descontrolada; decisivo para firmar un 3-2 de agonía que puso a los del Rímac en la punta.
Cuando los caminos se habían cerrado, cuando el Gálvez transitaba hacia una victoria merecida, el cuadro celeste volvió a rebelarse contra el mote de pecho frío que le acuñaron desde otra vereda. Y así, guiados por la flama de la voluntad y por su fortaleza en las jugadas a balón parado, los hombres de Oblitas le dieron vuelta a la historia sobre el final, primero con un frentazo de Miguel Villalta tras un tiro libre de Renzo Sheput y después con aquella pintura de Lobatón.
Ese final de partido premió el empuje local y castigó la imprudencia de la visita, que retrocedió mucho y abusó de las faltas en su cancha, algo que se paga caro frente a Cristal.
Antes de ello, el Gálvez fue un equipo en serio y el Cholito Sotil el Freddy Krueger con el que anoche debió soñar Razzotti. El conjunto porteño no solo asimiló el tanto inicial de Roberto Palacios: respondió con goles de Antonio Meza Cuadra y de Juan Iriarte y hasta se dio el lujo de estrellar dos disparos en el palo y fallar un penal, a través de Iriarte.
Claramente, era la tarde del Gálvez y el partido del Cholito. Fue, sin embargo, fiesta rimense, tarde del Loba. No es casualidad que sea el segundo artillero de Cristal en el torneo, con siete conquistas. ¿Será casualidad que no esté en la selección? Solo Chemo, el hombre sin respuestas, tiene la palabra.
de un técnico incapaz de asumir una posición pública sobre el escándalo, no habrá nadie que no reclame un lugar para el volante en la bicolor.
Por fútbol, por capacidad de distribución y porque también sabe marcar, el Loba no debería faltar. Y también por su botín derecho, perfecto para clavar la pelota en un ángulo y desatar una fiesta de espuma descontrolada; decisivo para firmar un 3-2 de agonía que puso a los del Rímac en la punta.
Cuando los caminos se habían cerrado, cuando el Gálvez transitaba hacia una victoria merecida, el cuadro celeste volvió a rebelarse contra el mote de pecho frío que le acuñaron desde otra vereda. Y así, guiados por la flama de la voluntad y por su fortaleza en las jugadas a balón parado, los hombres de Oblitas le dieron vuelta a la historia sobre el final, primero con un frentazo de Miguel Villalta tras un tiro libre de Renzo Sheput y después con aquella pintura de Lobatón.
Ese final de partido premió el empuje local y castigó la imprudencia de la visita, que retrocedió mucho y abusó de las faltas en su cancha, algo que se paga caro frente a Cristal.
Antes de ello, el Gálvez fue un equipo en serio y el Cholito Sotil el Freddy Krueger con el que anoche debió soñar Razzotti. El conjunto porteño no solo asimiló el tanto inicial de Roberto Palacios: respondió con goles de Antonio Meza Cuadra y de Juan Iriarte y hasta se dio el lujo de estrellar dos disparos en el palo y fallar un penal, a través de Iriarte.
Claramente, era la tarde del Gálvez y el partido del Cholito. Fue, sin embargo, fiesta rimense, tarde del Loba. No es casualidad que sea el segundo artillero de Cristal en el torneo, con siete conquistas. ¿Será casualidad que no esté en la selección? Solo Chemo, el hombre sin respuestas, tiene la palabra.
