| Mié. 21 may '08

El instante eterno de los recuerdos

A Lucía Fernández le gusta escribir. Por ello, quizás, su pretensión máxima sea hacer poesía con su pintura. Sin embargo, ha sido seducida por la belleza plástica de las palabras sobre el lienzo. Esta es una de las razones por las que ha inundado sus cuadros de palabras que sostienen lo representado, versos, oraciones que se convierten en confesiones. Aquí no hay redundancia, solo un doble viaje en busca de la pureza y de la inocencia que se pierden al crecer.

Juan Carlos Vergara (como Fernández, egresado de Bellas Artes), en otro registro pictórico, también usa sus recuerdos como materia artística. Allí están su etapa escolar y algunas vivencias familiares, todas construidas desde la inconformidad, desde el cuestionamiento.

Si en la obra de Fernández hay poesía, en la de Vergara tenemos manifiestos combativos. En ella hay nostalgia e inocencia; en él, desarraigo e incomodidad. Los personajes de Fernández flotan, los de Vergara pisan tierra. Ella medita, él ataca.

SOBRE CRECER Y VOLAR.

"Contar aspectos del pasado familiar y de viajes a lugares remotos es propio de poetas que anhelaban dejar escritos los mensajes precisos de un recuerdo, promesas lejanas o un simple deseo de un instante eterno. Desde aquí parte la muestra Sobre crecer y viajar, donde los artistas Lucía Fernández y Juan Diego Vergara exponen una serie de obras creadas desde sus recuerdos de niñez y desde sus viajes (reales o imaginarios)". Estas son las intenciones de los artistas.

Observar su trabajo significa recuperar el instante eterno del pasado, muchas veces idílico; otras, doliente.


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