- Sábado, 22 noviembre de 2008 | 18 °C
- Actualizado: 09:49 | Usuarios: 6332 | Escríbanos | RSS Último momento | RSS Ed. Impresa
12:00
Sociedad | Sáb. 15 SEP '07
A un mes del sismo: la reconstrucción aún está muy lejos de Pisco
La ciudad más golpeada por el terremoto del 15 de agosto sigue entre escombros. Pocos saben cómo reconstruir sus casas y ya empiezan los problemas en los albergues.
La ciudad más golpeada por el terremoto del 15 de agosto sigue entre escombros. Pocos saben cómo reconstruir sus casas y ya empiezan los problemas en los albergues.
La imagen de la muerte en Pisco se va borrando. La Plaza de Armas, que el 15 de agosto pasado sirvió para albergar los cadáveres, ahora ha sido invadida por carpas donde los pisqueños pueden sacar su DNI, inscribirse en Defensa Civil para que inspeccionen su casa o presentar sus reclamos ante la Defensoría del Pueblo.
Ha pasado un mes desde que la tierra tembló como nunca en esta ciudad marcada por el dolor, y las carpas que albergan a las familias que se quedaron sin vivienda están en todas las calles, en las esquinas, frente a las casas derrumbadas y en los albergues.
En una de ellas encontramos a Karina Hernández justo un mes después de haberla visto frente a su vivienda destruida, asustada, con nueve meses de embarazo y aferrada a la imagen de la Beatita de Humay. "Mi niñita Luisa me ha salvado", me dijo pocas horas después del terremoto. Ahora me repite lo mismo, pero con Rosa Milagros en los brazos.
"Nació en la madrugada del 17 de agosto, en el Callao. Me llevaron a Lima en avión, justo para dar a luz", recuerda. Lo único que no quiere recordar es la desolación del día del sismo. "No he regresado a la plaza de Pisco, me da miedo. Mi cuerpo se estremece cuando me acuerdo del terremoto".
Ella no es la única. La Cruz Roja ya ha atendido a casi dos mil personas, principalmente niños que están atemorizados desde el 15 de agosto, sobre todo cuando se presentan las réplicas.
El psicólogo Edwin Rosales, del Programa Nacional de Violencia Familiar y Sexual del Ministerio de la Mujer, atiende a 70 personas cada día. "Visitamos los albergues. La mayoría sufre de trastornos depresivos y de problemas de sueño", explicó.
SIGUE EN ESCOMBROS.
Ahora la preocupación de los pisqueños está en sus viviendas. Ellos quieren reconstruir sus casas y, también, sus vidas. Sin embargo, la reconstrucción no empieza pues la ciudad parece detenida en el tiempo. Los derrumbes interrumpen el paso en todas las calles, como si no hubiera pasado un mes desde la tragedia.
En la calle San Francisco, dos cuadras de módulos prefabricados le dan una imagen diferente. "Son más calientes que las carpas", expresa Flor Gutiérrez confundida porque no sabe cómo reconstruirá su casa. "Han dicho que van a dar bonos, pero nadie explica cuándo ni dónde. Yo voy a esperar un mes más y voy a empezar a construir. Mi familia de Lima me ayudará", nos cuenta.
La misma situación la vimos en Chincha y en Ica. Las carpas en plena Panamericana Sur, a la salida de Chincha, advierten a cualquier viajero que ya está dentro de la zona del desastre. Hasta ahora, las cifras oficiales de Defensa Civil indican que hay 23 mil viviendas destruidas en Ica, una cifra similar en Chincha y nueve mil en Pisco. Números que tardarán años en borrarse.
En los albergues, la situación no es más alentadora. Dos o tres familias viviendo en una misma carpa es una constante en todos los lugares de refugio. La comida ya no es el principal problema, pues la ayuda aparece de distintos lados. Costales de azúcar, latas de atún y botellas de aceite van llegando para ser distribuidos entre los damnificados que ahora se alimentan en ollas comunes.
Los mayores problemas son la falta de agua potable, el fuerte sol durante el día y el frío en las noches. El hacinamiento que significa compartir un espacio de 10 metros cuadrados entre personas que nunca antes se habían visto ha empezado a generar tensiones que con los días podrían ser insalvables. "Estamos aprendiendo a convivir", nos dice Elena Romero Godoy, quien comparte su carpa con otras dos familias.
HACE UN MES.
Y, mientras la vida va tomando nuevos giros en Pisco, en el cementerio las flores siempre frescas en el espacio que alberga a la mayoría de víctimas de esta ciudad no dejarán que se borren los recuerdos.
Ayer, Amparo Peña arreglaba la tumba de su esposo. Ahora ya puede hacerlo porque le han dicho que él se quedará ahí para siempre. "Esto se va a convertir en el camposanto del terremoto", me comenta mientras su nieto Jorge -que lleva el mismo nombre del abuelo muerto- limpia y arregla la tumba para que hoy esté lista, justo un mes después de su partida.
La imagen de la muerte en Pisco se va borrando. La Plaza de Armas, que el 15 de agosto pasado sirvió para albergar los cadáveres, ahora ha sido invadida por carpas donde los pisqueños pueden sacar su DNI, inscribirse en Defensa Civil para que inspeccionen su casa o presentar sus reclamos ante la Defensoría del Pueblo.
Ha pasado un mes desde que la tierra tembló como nunca en esta ciudad marcada por el dolor, y las carpas que albergan a las familias que se quedaron sin vivienda están en todas las calles, en las esquinas, frente a las casas derrumbadas y en los albergues.
En una de ellas encontramos a Karina Hernández justo un mes después de haberla visto frente a su vivienda destruida, asustada, con nueve meses de embarazo y aferrada a la imagen de la Beatita de Humay. "Mi niñita Luisa me ha salvado", me dijo pocas horas después del terremoto. Ahora me repite lo mismo, pero con Rosa Milagros en los brazos.
"Nació en la madrugada del 17 de agosto, en el Callao. Me llevaron a Lima en avión, justo para dar a luz", recuerda. Lo único que no quiere recordar es la desolación del día del sismo. "No he regresado a la plaza de Pisco, me da miedo. Mi cuerpo se estremece cuando me acuerdo del terremoto".
Ella no es la única. La Cruz Roja ya ha atendido a casi dos mil personas, principalmente niños que están atemorizados desde el 15 de agosto, sobre todo cuando se presentan las réplicas.
El psicólogo Edwin Rosales, del Programa Nacional de Violencia Familiar y Sexual del Ministerio de la Mujer, atiende a 70 personas cada día. "Visitamos los albergues. La mayoría sufre de trastornos depresivos y de problemas de sueño", explicó.
SIGUE EN ESCOMBROS.
Ahora la preocupación de los pisqueños está en sus viviendas. Ellos quieren reconstruir sus casas y, también, sus vidas. Sin embargo, la reconstrucción no empieza pues la ciudad parece detenida en el tiempo. Los derrumbes interrumpen el paso en todas las calles, como si no hubiera pasado un mes desde la tragedia.
En la calle San Francisco, dos cuadras de módulos prefabricados le dan una imagen diferente. "Son más calientes que las carpas", expresa Flor Gutiérrez confundida porque no sabe cómo reconstruirá su casa. "Han dicho que van a dar bonos, pero nadie explica cuándo ni dónde. Yo voy a esperar un mes más y voy a empezar a construir. Mi familia de Lima me ayudará", nos cuenta.
La misma situación la vimos en Chincha y en Ica. Las carpas en plena Panamericana Sur, a la salida de Chincha, advierten a cualquier viajero que ya está dentro de la zona del desastre. Hasta ahora, las cifras oficiales de Defensa Civil indican que hay 23 mil viviendas destruidas en Ica, una cifra similar en Chincha y nueve mil en Pisco. Números que tardarán años en borrarse.
En los albergues, la situación no es más alentadora. Dos o tres familias viviendo en una misma carpa es una constante en todos los lugares de refugio. La comida ya no es el principal problema, pues la ayuda aparece de distintos lados. Costales de azúcar, latas de atún y botellas de aceite van llegando para ser distribuidos entre los damnificados que ahora se alimentan en ollas comunes.
Los mayores problemas son la falta de agua potable, el fuerte sol durante el día y el frío en las noches. El hacinamiento que significa compartir un espacio de 10 metros cuadrados entre personas que nunca antes se habían visto ha empezado a generar tensiones que con los días podrían ser insalvables. "Estamos aprendiendo a convivir", nos dice Elena Romero Godoy, quien comparte su carpa con otras dos familias.
HACE UN MES.
Y, mientras la vida va tomando nuevos giros en Pisco, en el cementerio las flores siempre frescas en el espacio que alberga a la mayoría de víctimas de esta ciudad no dejarán que se borren los recuerdos.
Ayer, Amparo Peña arreglaba la tumba de su esposo. Ahora ya puede hacerlo porque le han dicho que él se quedará ahí para siempre. "Esto se va a convertir en el camposanto del terremoto", me comenta mientras su nieto Jorge -que lleva el mismo nombre del abuelo muerto- limpia y arregla la tumba para que hoy esté lista, justo un mes después de su partida.
Más leídas
- 1Un portaaviones frente a Miraflores resguarda a George W. Bush.
- 2La revista de Magaly arrasa en ventas y Gisela Valcárcel cierra la suya.
- 3Augusto Álvarez Rodrich deja la Dirección de Perú.21.
- 4Un sismo de 3.8 grados despertó a los limeños esta madrugada .
- 5Consideran desatinado hablar de otra reelección.
- 6Hoy comienza la Cumbre de Líderes del Foro APEC.
- 7"El Apra está midiendo fuerzas con Yehude Simon".
- 8Declaran inaplicables las ordenanzas sobre las revisiones técnicas.
- 9Recomiendan un mayor análisis a la rebaja del IGV.
- 10Perú y Japón apoyan el ingreso de Colombia al Foro de APEC.
Más comentadas
- 1Augusto Álvarez Rodrich deja la Dirección de Perú.21. (292)
- 2La sanción de la FIFA es inminente. (45)
- 3Detienen a cinco universitarios por hacer pintas contra el APEC y George W. Bush. (20)
- 4Llegó a Lima George W. Bush en medio de fuertes medidas de seguridad. (14)
- 5Protestan por la llegada de George W. Bush a Lima. (6)
- 6Se relanzarán las relaciones con Rusia, anunció el canciller peruano. (4)
- 7El precio del petróleo no caerá por debajo de los US$40 por barril, asegura experto. (4)
- 8ADEX: Perú puede llegar a ser el primer proveedor de frutas y vegetales del mundo. (4)
- 9El municipio de Lima se desliga del todo de las revisiones técnicas. (3)
- 10Un sostén para varones causa furor en Japón. (3)


