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Mundo | Mar. 15 ABR '08

Benedicto XVI llegó a EEUU "avergonzado" por escándalos sexuales

Avión de Alitalia que transportó al Sumo Pontífice llegó a la base Andrews en Maryland donde fue recibido por George W. Bush con todos los honores de Estado.
DPA. El papa Benedicto XVI llegó a Washington en su primer viaje oficial como pontífice a Estados Unidos. Antes de aterrizar, sin embargo, zanjó el asunto más espinoso de su visita, los escándalos de abusos sexuales por parte de sacerdotes: "Estoy profundamente avergonzado".

"Es un gran sufrimiento para la Iglesia en Estados Unidos y en general, así como para mí personalmente, que esto pueda ocurrir", manifestó a los medios que lo acompañaron en el avión.

El Pontífice eliminó así las dudas sobre cómo trataría el asunto que le costó a la iglesia estadounidense unos 1.500 millones de dólares en compensaciones y sobre todo un daño casi irreparable a su imagen.

De hecho, el Pontífice sólo visitará Washington y Nueva York y no estará en Boston, el epicentro tradicional del catolicismo estadounidense y el foco principal del escándalo.

"Al leer las historias de esas víctimas es difícil para mí entender cómo es posible que haya curas que hayan cometido una traición semejante. Su misión es ofrecer sanación, ofrecer el amor de Dios a esos niños. Estamos profundamente avergonzados y haremos lo que sea para que esto no vuelva a ocurrir en el futuro", añadió.

Con el asunto más controvertido resuelto antes casi de empezar, el Papa arrancó una visita que hasta el domingo tendrá como puntos clave de su visita, la entrevista mañana con el presidente estadounidense George W. Bush en la Casa Blanca, el discurso ante las Naciones Unidas el viernes y las dos misas multitudinarias en ambas ciudades.

El Boeing 777 de Alitalia aterrizó en la base aérea de Andrews a las 15:53 hora local (19:53 GMT), con siete minutos de adelanto sobre el horario previsto. Dieciocho minutos más tarde, Benedicto XVI pisó suelo estadounidense y fue recibido al pie de la escalerilla por el propio Bush, su esposa Laura y Jenna, una de sus hijas.

Al recibir al pontífice, Bush realizó una leve inclinación de cabeza y le estrechó la mano mientras se intercambiaban unas palabras.

Después lo saludaron Laura y Jenna Bush, que también estrecharon su mano. Mientras duraban los saludos, los dos centenares de invitados a presenciar la llegada del Papa se hacían oír con gritos y vítores al pontífice.

A continuación, Bush y el Papa caminaron hacia la terminal de recepción de invitados de la base aérea, donde desaparecieron de la vista del público.

El gesto de Bush acudiendo a recibir al Papa no tiene precedentes: nunca un presidente de Estados Unidos abandonó su residencia de la Casa Blanca y acudió a la base aérea de Andrews a recibir a un dignatario extranjero.

Bush recorrió además los aproximadamente 16 kilómetros en coche. Su helicóptero, "Marine One", no puede aterrizar como es habitual en los jardines de la Casa Blanca, que están siendo preparados para acoger mañana una ceremonia de recepción para el Papa a la que asistirán entre 9.000 y 12.000 personas.

El Papa y el presidente de Estados Unidos se desplazaron hacia Washington en limousinas separadas y con destinos distintos: Bush de vuelta a la Casa Blanca y el Pontífice hacia la Nunciatura, en la Avenida de Massachusetts, donde se alojará hasta el jueves y donde descansará hoy para arrancar mañana sus actos públicos.


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